Este modelo sería tu tratamiento diario “de lujo”.  Si no tienes ese tiempo, puedes fragmentar la tabla de ejercicios.

¡Ei, que vas a hacer un master!

Vamos a hablar de manera detallada del tratamiento diario que va a tener que realizar una mujer con vaginismo. Cuando escribí mi libro en el 2016, dije que esta fisioterapia se basaba en tres grandes pilares, la hidratación, la desensibilización y la dilatación.  Si lo volviera a escribir o hiciera una segunda edición, añadiría como primer pilar, el autoconocimiento. Importantísimo antes de realizar cualquier medida, será la de mirarse, tocarse e investigarse, en primera instancia, es decir como preámbulo del tratamiento diario.

Antes de empezar a tratarse, ya hay una buena disposición, basada en la información, los testimonios y la motivación. Creo importante hacer también un ritual, en cuanto a horario, lugar, luz adecuada, ambientación, aroma y música, si se prefiere. Cuando “entramos” en ese ambiente que hemos creado, ya nos estamos predisponiendo a trabajar de manera grata, con la sensación de que va a ir bien. Nos preparamos a la acción y día a día, el mismo escenario nos llevará a un entrenamiento más fluido y eficaz.

Ya tenemos el plató montado, de manera que ahora nos hace falta la actitud, para conseguir entrar adecuadamente en nuestra escena. Recomiendo uno minutos (por ejemplo 3 minutos) de respiraciones de 4 x 8 (coger aire por la nariz en 4 tiempos y soltarlo despacio en 8 tiempos). Y podemos continuar con 3 minutos más de meditación, para centrarnos en el aquí-ahora, de manera que intentemos poco a poco no pensar absolutamente en nada, sintiendo simplemente nuestra respiración y las sensaciones de nuestro cuerpo.  Si algún pensamiento nos invade, lo apartaremos amablemente, para retomarlo al final de nuestra sesión. Y una vez hemos relajado cuerpo y mente, vamos a pensar en nuestro objetivo como algo ya conseguido. Puedo asegurar que después de estos momentos de calma y de empoderamiento, nuestra predisposición será infinitamente mayor a como estábamos al entrar en la habitación, sobre todo si hemos tenido un día estresante.

Autoconocimiento

Con las respiraciones y la meditación, estaremos preparadas para pasar a la acción, así que, teniendo nuestro espejo a mano, lo colocamos de manera que nos podamos ver la vulva y mantengamos libres nuestras manos o por lo menos una de ellas. Vamos a mirar y a tocar los labios mayores, los menores, el clítoris y la entrada de la vagina.  ¿Dónde está la entrada? Si separamos los labios, al final, puede ser que emerja un vestíbulo y que incluso si intentamos tocarlo veamos una zona más rosada. Esa es la entrada.

Cuando hayamos inspeccionado bien nuestra vulva o si nos apetece, incluso podemos hacer una fotografía efímera con nuestro móvil, pasaremos a hidratar. Cuanto más la veamos, más la amaremos. Nos fijaremos en su forma, su color, sus características, las nuestras.

Vas a notar los músculos de tu vagina, contrayendo como si quisieras retener pis i soltando, poniendo mucho énfasis en este momento. Ejercicios de Kegel: Coges aire primero i contraes la musculatura cuando sueltas el aire.  Aguantas unos 10 segundos y descansas el doble del tiempo, hasta la próxima.  Haces unos 10. 

Hidratación

Vamos a hidratar toda la vulva con la mano “grande” primero, para pasar a buscar con las yemas de nuestros dedos, pliegues y zonas más escondidas, de manera que no quede ni un rincón sin hidratar. Usaremos aceites esenciales de coco, almendras o bien preparados especiales íntimos como el aceite Yonic. Cada mujer tiene sus preferencias en cuanto a textura y olor, pero sobre todo si se siente confortable o no, con lo que está usando, así que llega a ser muy personal la elección del aceite para el masaje. Muchas veces se va probando hasta acertar el adecuado.

Desensibilización

Llamo desensibilizar a quitar las sensaciones molestas y eso lo conseguimos acercándonos y tocando la entrada a diario, hasta conseguir que no nos cause ningún tipo de rechazo. Una vez hemos dado estos pasos, pasaremos a centrarnos en la entrada de nuestra vagina.  Podemos dar pequeños toques con el dedo, como si tocáramos una tecla del piano, siguiendo alrededor de la abertura o bien quedándonos en la misma puerta.  Después haremos que la yema de nuestro dedo presione suavemente esa entrada, que poco a poco podrá introducirse, de manera sencilla y sin molestias.  Suavidad, es lo que se necesita y decisión. A medida que vayan pasando los días, nuestro dedo podrá introducirse un par de falanges, para pasar a dar masajes de media luna, en la parte inferior de la entrada.  Eso es masajear.

Dilatación

Una vez visualizada la vulva y la entrada de la vagina, con una hidratación excelente y el masaje adecuado, pasaremos a dilatar.  Lo más frecuente es utilizar dilatadores, que pertenecen a kits de 4, 5 ó 6 dilatadores. Las materias y texturas suelen ser diversas y en realidad, bien utilizados, todos funcionan.

Vamos a coger el dilatador más pequeño y lo pondremos en la entrada, previamente hidratado con aceite o lubricante al agua para hacer las presentaciones.  Una vez en la entrada, sin prisas, podemos empezar a hacer rosca de bombilla, con la idea de irlo introduciendo.  Si nos molesta, lo dejaremos en ese lugar sin sacarlo y esperaremos unos minutos a que nuestra vagina se acostumbre, a que nuestros músculos de piernas, glúteos y abdomen se relajen y nosotras nos relajemos también.

Si ya ha entrado, lo dejas primero inactivo unos minutos y poco a poco, puedes ir bajándolo un poco hacia afuera, volviendo a entrar y así hasta que los movimientos seas cada vez más grandes.  Recuerda algo muy útil: toma aire en 4 segundos y cuando lo empiezas a soltar, introduce el dilatador, lentamente, es el mejor momento.

Puedes intentar con el tamaño superior, cuando lo creas oportuno, pero te recomiendo que antes de cada dilatador te hagas el masaje con el dedo. Es decir que, si estás en el último, empieces así: masaje-dilatador 1, masaje-dilatador 2, masaje-dilatador 3 … Y cuando llegues a tu último de ese día, lo dejas puesto unos 5 minutos como mínimo.

Algo a tener en cuenta, es que, si se acercan los días de la regla, puede ser que te moleste todo un poco más, pero no te alarmes, no has retrocedido en el tratamiento.  Y otra consideración sería que a veces parece que no entra un dilatador, cuando lo único que hay que hacer es cambiar la dirección. Y la última: NO PASA NADA SI NO ENTRAN HASTA EL FINAL.

Si crees que existe tensión en tu periné generalmente, puedes utilizar un pequeño dilatador anal, con o sin vibración.  Esto te ayudará a relajar aún más toda la zona.

Masajeador interno

El uso del masajeador interno, o vibrador, entraría tanto en la fase de dilatación como de desensibilización, pero es cierto que lo usamos hacia los finales del tratamiento. Preséntalo en la entrada, déjalo allí con un ritmo discontinuo y relájate.  Si te apetece, lo adentras hasta la mitad o hasta el final o bien lo utilizas superficialmente para relajar. Si notas sequedad interna quizás es el momento de utilizar hidratante vaginal, es decir, para usar un tipo de hidratación específica con dispositivo para introducirse en vagina.  Muchas veces con su uso, se avanza de manera espectacular.

Puedes usar el masajeador de 5 a 10 minutos.

Espéculo

El uso del espéculo te puede servir para familiarizarte con la técnica de las revisiones ginecológicas, así no te costará tanto cuando vayas al médico.  Simplemente lo introduces y abres la palanquita, a la medida que te sea cómoda.  Si te apetece, puedes colocar un espejo y verte así el interior de tu vagina. ¡Está bien ser curiosa con el propio cuerpo!

El diario de a bordo

Recuerda anotar en tu diario de a bordo todo lo que vayas haciendo y cómo te vas sintiendo. A algunas nos gusta escribir, así que va a ser un momento delicioso, que quedará registrado para siempre en una libreta, seguramente preciosa.  Si eres de las que no les gusta tanto, simplemente anota brevemente lo que haces y lo que sientes cada día.

Este registro de nuestro trabajo y de nuestras sensaciones, tiene mucho valor. Es un testimonio de primera mano, que nos acompañará siempre, dándonos fuerza para otras metas.

Tiempo y frecuencia

Cuando nos entrenamos para alguna meta, sabemos que hay que ser constantes, así que con el tratamiento también.  Lo haremos cada día, si podemos completo y el tiempo empleado va a variar según avancemos, ya que a más dilatadores insertados, más tiempo, pero también es cierto que cuando ganamos confianza y dilatación, el tiempo destinado a cada uno de ellos, es menor.

Y aquí tienes tu tratamiento diario de lujo, el que te mereces.    

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