Teniendo en cuenta la ausencia de enfermedad, es decir, de infecciones u otras patologías, vamos a analizar las pautas más importantes para que nuestra vagina se sienta cómoda, confortable y sana.
La primera causa de disconfort, suelen ser las molestias en la entrada, en el introito. En el vaginismo es lo primero que se siente y lo más relevante, que está muy cerrada y que duele ante cualquier intento de apertura. Solucionar esto es relativamente fácil y rápido, con el masaje apropiado y un buen aceite hidratante. No obstante, puede ser costoso de realizar, no por ello en sí, sino por la falta de hábito que tienen las mujeres, de tocarse, de explorarse, de entender las sensaciones de su cuerpo. Esta es la primera barrera que encontramos en el entrenamiento. Algo tan contundente en los resultados, como es el masaje, puede resultar hostil, si no nos posicionamos ante él, de la manera correcta.
Va a depender de la historia personal de cada una, el hecho de realizarlo fácilmente o no. La mujer que puede introducirse un dedo (al menos la primera falange) ya tiene mucho ganado y si además es capaz de mirarse en un espejo, vislumbrando la entrada de su vagina, todavía más. Con estos antecedentes, va a ser mucho más fácil todo el tratamiento.
Así que estamos en esa primera acción TAN IMPORTANTE, que es el masaje con un buen aceite natural, que puede ser uno íntimo, específico o bien de almendras, coco o rosa mosqueta. Lo importante de un buen aceite es que no irrite, que no cause ardor, que sea confortable. Y haremos el masaje con el dedo pulgar, aunque de entrada pueda parecer algo raro y complicado. En realidad, es el único dedo en la mano, que está en disposición de hacer el masaje. Imagina la mano en horizontal frente a la vagina y el pulgar entrando unos milímetros primero, extendiendo el aceite y haciendo que penetre. Poco a poco podemos ir adentrando el dedo, pero recordemos que solo es hasta la primera falange. Y ahí podemos detenernos con esta acción de masajear en forma de media luna, durante un par de minutos, o bien haciendo la acción de tocar una tecla, en el centro de la entrada. Hasta que el masaje no salga de forma fluida, debemos perseverar en esta acción el tiempo que sea necesario, antes de probar otros pasos del entrenamiento.
Para que el masaje resulte efectivo y fácil, lo primero que haremos será tener a mano un espejo. Esta es otra de las acciones que a veces disgusta un poco a algunas mujeres, que no soportan mirarse y menos detenerse en detalles. Cuando decimos que nos vamos a mirar la vulva en un espejo, no se trata de enfocar y hacer como una foto rápida, sino de aprendernos de memoria cualquier pliegue, color, forma y tamaño de los componentes de la vulva. Es muy importante conocer bien esa parte del cuerpo y memorizar sus detalles, para entender mejor el tratamiento del vaginismo, asimismo para tener en cuenta cualquier alteración posterior que pudiéramos ver.
Una ayuda a la visualización en el espejo, puede ser también un ligero masaje a forma de caricia por toda la superficie, recorriendo los pliegues, las diferentes texturas y acercándonos al orificio de la entrada. Éste a veces no se distingue en los vaginismos, pero se debe buscar en la parte central muy abajo, encima del ano. Debemos dar tiempo a esta parte, a este momento del autoconocimiento, sin prisas y con ganas de aprender de nuestro propio cuerpo, porque todo lo que invirtamos aquí, después sumará grandes ventajas en los otros pasos, aunque, de entrada, no lo hayamos pensado.
Quienes gustan de profundizar en este aprendizaje, pueden ir más allá, por ejemplo, dibujando su vulva real y después hacerlo de memoria, plasmada en plastilina o barro. Todo ello va a contribuir en un mejor conocimiento de nuestro propio cuerpo y es un anticipo al correcto masaje en la entrada. ¿Os apetece probarlo? No vale eso de “no tengo tiempo”, ya que algo tan importante bien merece un par de días o más de retiro, para hacerlo. Será un resultado para siempre en vuestra vida, un paso dirigido a nuestra salud.
Hemos comentado dos pasos, de cara a tener una vagina confortable ¿Cuál va a ser el tercero? Pues vamos a hablar del suelo pélvico, que, si lo mantenemos saludable, va a ser nuestro gran aliado en todas las etapas de nuestra vida. Es cierto que hay unas reglas básicas para su buena salud y otras que se irán modificando con la edad, así que un punto importante a tener en cuenta es la Información.
Los músculos del suelo pélvico, rodean la vagina y el ano, como un ocho, una figura infinita, proporcionando sostén a los órganos pélvicos y abdominales, junto con el tejido conectivo y los ligamentos. La consecuencia de su mal funcionamiento puede dar paso a incontinencias y dolor.
De entrada, lo más importante en una mujer joven, sería conocer la manera de fortalecerlo y la de no debilitarlo, teniéndolo en cuenta siempre, toda la vida y siendo capaz de detectar cualquier cambio. En la vida de la mujer, un embarazo y la menopausia, pueden ser dos momentos cruciales para reforzar los buenos hábitos o tratarlo con fisioterapia.
Conocer los ejercicios de Kegel, los hipopresivos, la influencia de las respiraciones en nuestro entrenamiento en el gimnasio y los impactos en el deporte, debería ser una asignatura aprobada con buena nota.
Un suelo pélvico equilibrado, sin hipertono, va a contribuir también en nuestro confort vaginal.
¿Te han entrado deseos de mirarte en el espejo, de masajear tu entrada y de convertirte en una buena alumna del conocimiento del suelo pélvico?