Nos relacionamos con todo lo que hacemos, con la comida, con el ejercicio físico, con el trabajo y con nuestras obligaciones.  Y el resultado de nuestras acciones va a depender de la forma que tenemos de vivirlas, del modo en que sintamos lo que estamos haciendo. 

Por ejemplo, cada vez está más estudiado que tal como nos llevemos con nuestra manera de comer, estaremos más o menos saludables, con un peso justo y con mejor o peor salud. Todos conocemos gente que tiene muchas reticencias con la comida, que no les gustan muchos sabores o texturas, es decir que su ingesta de alimentos es bastante limitada.  En cambio, otras personas gustan de todo a casi todo, sin problemas.  Lo mismo sucede con nuestro ejercicio físico, que gracias al cual, podremos disfrutar, o no, de una vida activa o sedentaria, con todo lo que implica. Es cierto que, en las últimas décadas, cada vez hay más gente que dedica gran parte de su tiempo al entreno, a moverse. Y la mayoría de mujeres, de todas las edades, incorporan el ejercicio físico en su vida, sea de la forma que sea, eligiendo la que más se adapta a sus gustos y necesidades.

 ¿Y con nuestro trabajo? ¿Y con nuestras tareas diarias? Pues exactamente igual. Trabajamos para recibir una compensación económica, evidentemente, pero si llegamos a conseguir que el esfuerzo esté compensado con el “cómo nos sentimos”, nuestra energía saldrá ganando. No es lo mismo sentir ilusión que aburrimiento. Se trata de buscar en cualquier caso, esa buena vibración.

¿Y qué podemos decir de nuestras obligaciones o tareas, por ejemplo, en la casa? Si las “llevamos bien” con ganas y con ilusión, con una buena relación entre lo que hacemos y cómo lo hacemos, de nuevo veremos muy buenos resultados en nuestro estado anímico. Si nos sentimos bien, vamos a estar bien.

¿Cómo te relacionas con tu tratamiento? Los inicios suelen estar llenos de expectativas.  Una mujer descubre una forma de solucionar su gran problema, se informa de todos los pormenores y se lanza a ponerlo en práctica.   Es decir que las sensaciones que tiene son muy positivas: tiene ilusión, ganas y coraje. Pero para conseguir su objetivo, lo deberá hacer por el camino del entrenamiento, ya que el resultado se gana, a través de la rutina diaria, del esfuerzo y de la resolución.

Vamos a estudiar qué disruptores pueden afectar la buena evolución del tratamiento.

– La falta de tiempo para entrenar.  Puede ser que la persona tenga una época de mucho trabajo y eso le dificulta la rutina diaria.

– Dificultad en algún paso.  A algunas mujeres les cuesta más el tema del masaje en la entrada con su dedo.

– Bloqueo temporal. Pueden aparecer interrupciones debido a cándidas o infección de orina.

– Paradas obligatorias, por algún tema familiar.

– Creencias limitantes o luchas internas por creer que no vamos a ser capaces de conseguir el objetivo.

– Falta de privacidad en casa para poder entrenar libremente.

Vamos a ver cómo te relacionas con todos estos puntos.  ¿Lo vives como un castigo?  ¿Te pesa? ¿Te sientes enfadada? Si fuera así, está claro que tu relación con el entrenamiento no es buena, ni va a dar buenos frutos.  Es muy diferente cuando tu entusiasmo y energía supera cualquier barrera, pequeña o grande, sabiendo que todo ello depende al 100 por cien de ti.

Quieres conseguir buenos resultados, que sean los mejores y deseas que sea lo más pronto posible. Fíjate bien, que todo ello solo depende de ti.  Puede ser que algunas cosas te cuesten más que otras, pero todas ellas son alcanzables, porque hay miles de tratamientos previos al tuyo, que lo avalan.  Miles de mujeres que han seguido el mismo camino, con éxito. 

El entusiasmo, las buenas vibraciones, el empeño en que todo salga bien, la alegría al entrenar, vivirlo bien, como un regalo y no como un castigo. 

Te paso una fórmula:

Si valoras tu esperado logro con un 10, da 10 de ti. Y eso en cuanto al esfuerzo, pero ¡Ojo! también en cuanto a tu entusiasmo, disfrutando del proceso, bailando en ese camino que te llevará a lo que deseas. ¿Recuerdas cuantas veces has soñado en estar libre de tu vaginismo? Pues lo tienes a tu alcance. 

 ¿Cómo es tu relación con el tratamiento de vaginismo?

Nos relacionamos con todo lo que hacemos, con la comida, con el ejercicio físico, con el trabajo y con nuestras obligaciones.  Y el resultado de nuestras acciones va a depender de la forma que tenemos de vivirlas, del modo en que sintamos lo que estamos haciendo. 

Por ejemplo, cada vez está más estudiado que tal como nos llevemos con nuestra manera de comer, estaremos más o menos saludables, con un peso justo y con mejor o peor salud. Todos conocemos gente que tiene muchas reticencias con la comida, que no les gustan muchos sabores o texturas, es decir que su ingesta de alimentos es bastante limitada.  En cambio, otras personas gustan de todo a casi todo, sin problemas.  Lo mismo sucede con nuestro ejercicio físico, que gracias al cual, podremos disfrutar, o no, de una vida activa o sedentaria, con todo lo que implica. Es cierto que, en las últimas décadas, cada vez hay más gente que dedica gran parte de su tiempo al entreno, a moverse. Y la mayoría de mujeres, de todas las edades, incorporan el ejercicio físico en su vida, sea de la forma que sea, eligiendo la que más se adapta a sus gustos y necesidades.

 ¿Y con nuestro trabajo? ¿Y con nuestras tareas diarias? Pues exactamente igual. Trabajamos para recibir una compensación económica, evidentemente, pero si llegamos a conseguir que el esfuerzo esté compensado con el “cómo nos sentimos”, nuestra energía saldrá ganando. No es lo mismo sentir ilusión que aburrimiento. Se trata de buscar en cualquier caso, esa buena vibración.

¿Y qué podemos decir de nuestras obligaciones o tareas, por ejemplo, en la casa? Si las “llevamos bien” con ganas y con ilusión, con una buena relación entre lo que hacemos y cómo lo hacemos, de nuevo veremos muy buenos resultados en nuestro estado anímico. Si nos sentimos bien, vamos a estar bien.

¿Cómo te relacionas con tu tratamiento? Los inicios suelen estar llenos de expectativas.  Una mujer descubre una forma de solucionar su gran problema, se informa de todos los pormenores y se lanza a ponerlo en práctica.   Es decir que las sensaciones que tiene son muy positivas: tiene ilusión, ganas y coraje. Pero para conseguir su objetivo, lo deberá hacer por el camino del entrenamiento, ya que el resultado se gana, a través de la rutina diaria, del esfuerzo y de la resolución.

Vamos a estudiar qué disruptores pueden afectar la buena evolución del tratamiento.

– La falta de tiempo para entrenar.  Puede ser que la persona tenga una época de mucho trabajo y eso le dificulta la rutina diaria.

– Dificultad en algún paso.  A algunas mujeres les cuesta más el tema del masaje en la entrada con su dedo.

– Bloqueo temporal. Pueden aparecer interrupciones debido a cándidas o infección de orina.

– Paradas obligatorias, por algún tema familiar.

– Creencias limitantes o luchas internas por creer que no vamos a ser capaces de conseguir el objetivo.

– Falta de privacidad en casa para poder entrenar libremente.

Vamos a ver cómo te relacionas con todos estos puntos.  ¿Lo vives como un castigo?  ¿Te pesa? ¿Te sientes enfadada? Si fuera así, está claro que tu relación con el entrenamiento no es buena, ni va a dar buenos frutos.  Es muy diferente cuando tu entusiasmo y energía supera cualquier barrera, pequeña o grande, sabiendo que todo ello depende al 100 por cien de ti.

Quieres conseguir buenos resultados, que sean los mejores y deseas que sea lo más pronto posible. Fíjate bien, que todo ello solo depende de ti.  Puede ser que algunas cosas te cuesten más que otras, pero todas ellas son alcanzables, porque hay miles de tratamientos previos al tuyo, que lo avalan.  Miles de mujeres que han seguido el mismo camino, con éxito. 

El entusiasmo, las buenas vibraciones, el empeño en que todo salga bien, la alegría al entrenar, vivirlo bien, como un regalo y no como un castigo. 

Te paso una fórmula:

Si valoras tu esperado logro con un 10, da 10 de ti. Y eso en cuanto al esfuerzo, pero ¡Ojo! también en cuanto a tu entusiasmo, disfrutando del proceso, bailando en ese camino que te llevará a lo que deseas. ¿Recuerdas cuantas veces has soñado en estar libre de tu vaginismo? Pues lo tienes a tu alcance.