Algunas veces sucede que una paciente, a la que le entran todos los dilatadores en su vagina, me dice que ha intentado tener relaciones completas y solo ha conseguido introducir una parte del pene.  Esto es muy frustrante para ella, porque normalmente se suele pensar que con trabajo diario y el propio kit, ya no se necesita nada más. Así que voy a intentar poner un poco de luz en estas situaciones.

Para que haya penetración se deben dar varias circunstancias como, por ejemplo, voluntad de que la haya, sino sería violación. Pero que se pueda introducir el pene sin dolor, sucederá si la zona está descontracturada, hidratada y desensibilizada.

No obstante, puede pasar que el último dilatador quede a mitad o bien que entre muy justo.  Si eso sucede, debemos afianzar más ese trabajo, hasta que sea fluido.

Recursos adicionales para momentos críticos

En este momento del tratamiento, os recuerdo que va muy bien utilizar el método pausa, es decir, dejarlo en el punto donde molesta, sin hacer nada, relajando la mente y el cuerpo. Para relajar la mente podemos hacer unos minutos de mindfulness : cerramos los ojos o los dejamos fijos en algún objeto, vamos respirando armónicamente, poniendo nuestra atención en esa respiración, sin pensar en nada más.  Si nos viene algún pensamiento, amablemente lo apartamos y seguimos con nuestra atención en el aquí ahora.

Para relajar el cuerpo, podemos hacer respiraciones diafragmáticas: Cogemos aire hinchando la barriga y soplamos vaciando.  O bien las respiraciones de 4X8, tomar aire por la nariz en cuatro tiempos y soltarlo en ocho tiempos.

Todas estas técnicas nos van a funcionar muy bien para el entrenamiento con dilatadores, sobre todo en los momentos que más nos esté costando introducirlos.  Recordad que antes de la regla puede haber una pequeña inflamación que dificulte nuestro trabajo, pero que pasados los dos primeros días de la regla (si no las tenemos muy dolorosas) puede ser que entre mucho mejor.

Otra manera de seguir entrenando, cuando nos cuesta ese dilatador grande, será fabricar uno intermedio. ¿Cómo?  Con hortalizas, tales como el pepino o el calabacín, cortados o pelados al tamaño que necesitemos, insertándolos con un preservativo.  Aunque parezca una opción algo rara, puede ser incluso divertida y muy eficaz. De este modo, el salto será más progresivo, hasta alcanzar el objetivo deseado. No tiene importancia que queden un par de centímetros por entrar.

Otro detalle a tener en cuenta sería la postura que utilizamos para entrenar.  La mejor suele ser la de tumbada, con piernas flexionadas y abiertas, pero he escuchado muchas versiones diferentes en cuanto a posturas utilizadas por mis pacientes y alguna muy curiosa, como la de sentada en una silla, con las piernas sobre la mesa”, “en cuclillas”, “de pie” “tumbada de lado” y otras.  ¿Qué sería lo ideal?  Que pudieran entrar los dilatadores en todas las posturas imaginables. Lo mejor, no especializarse solo en una, pero si hemos encontrado nuestra postura al principio y solo podemos con esta, continuaremos así hasta que estemos más avanzadas.

Pero si todos entran bien, veamos unos cuantos motivos por lo que sí podemos con los dilatadores, pero no con la penetración.

.- Que el chico “es grande” y supera la última medida del kit. He visto esta situación muchas veces.  Doy el alta a una paciente que cumple todos los requisitos (ver entrada en el blog “10 señales de que ya puedes tener tu primera vez con penetración”) y a los pocos días contacta conmigo para decirme que se ha dado cuenta de que su pareja tiene un pene, que cuando está erecto, es más grande que el último dilatador.

No nos queda otra que entrenar con un dilatador XXL, de mayor tamaño que el último de nuestro kit.  Puede parecer al principio un obstáculo añadido, pero doy fe que, si se entrena a diario con esa nueva medida, se tarda muy poco en conseguir la dilatación que se necesita para adaptarse a la pareja. Siempre que se ha dado esta situación, entrenando con uno de mayor tamaño, se ha conseguido superar el bache inicial.

Y para entrenar en esas situaciones de mayor tamaño, recordad los “recursos adicionales para momentos críticos” que hemos comentado al principio.

.- Que la postura inicial para tener penetración no sea la adecuada concretamente para esa pareja.

Estamos comentando por qué puede pasar que, en ese primer intento de penetración, no se pueda tener un coito.  Y una de las razones puede ser el tema anatómico, lo cual no quiere decir que será siempre así.  Solo en estas primeras relaciones, tras vaginismo, puede ser importante, como para determinar la posibilidad de pasar a la acción.  Poco a poco venciendo también el tema de la dilatación, iremos encontrando ese acoplamiento único que se da entre cada hombre y cada mujer. ¡Es pura magia!

Así que la postura tendrá una total importancia para esa primera vez.  Siempre hemos dicho que la primera postura exitosa puede ser la de la mujer encima, debido al control que ella adquiere sobre la situación, guiando los movimientos tanto en la entrada, como en el ritmo.  En este caso, nuestro chico solo debe mantener una buena erección y dejarlo todo en manos de ella.

Pero no se puede generalizar, así que, a pesar de las ventajas de esta postura de amazona, he sabido de pacientes que me han dicho que no les iba bien y han preferido la típica de estar abajo, porque así dicen que abren mejor las piernas.

Otra postura muy celebrada es la de la “cucharita”, los dos de lado, el chico detrás sujetando la pierna de ella, un poco elevada.  Este acoplamiento es muy cómodo y descansado y aunque no tiene la ventaja de verse cara a cara, tiene otras muy especiales. ¡Hay que probarla!

Las anatomías deben adaptarse para conseguir una penetración, de manera que los cuerpos se encuentren cómodos en esa intimidad física.  Nos podemos encontrar con mujeres, que tengan diferentes tipos de pelvis, de dirección vaginal, de posición del útero, de peso corpóreo, de estatura… etc, sin nombrar además afecciones como endometriosis, vulvodinia y otras que van a interferir en un coito placentero.   En cuanto a los hombres, la forma y tamaño del pene, así como su condición física, peso corporal o capacidad de mantener la erección, también pueden ser causas de que no funcione esa primera vez, a pesar de tener la dilatación vaginal adecuada.

Si tu pareja es una chica, también es importante investigar las posturas más compatibles entre las dos, así como las formas de juguetes que vais a utilizar. Como todo, la práctica nos va a asegurar un buen resultado.

.- Que los nervios de esa primera vez nos jueguen malas pasadas.

El poder de nuestros pensamientos va a influir en la actuación y en los resultados

Quizás estamos hablando de una mujer o de una pareja que han intentado muchas veces tener penetración y el resultado siempre ha sido frustrante, así que de entrada esas malas experiencias van a transferir miedos.  Es importante trabajar esas creencias, apoyándonos en todo lo conseguido con el tratamiento, lo cual quiere decir que ni mucho menos tiene nada que ver en cómo estábamos antes. Hay que repasar detenidamente nuestras condiciones actuales, con todos los cambios experimentados, para convencernos también mentalmente de que vamos a poder.

Algo también importante es hablar del deseo, de lubricar de forma natural, porque a pesar de utilizar ayudas de geles o aceites, si previamente al coito, no hay una buena y mantenida excitación, puede perjudicar el éxito de esa primera vez. Hay que darse el tiempo, crear ese espacio, alargarlo todo lo que se pueda, cumplir con el ritual que habíamos imaginado y fluir, esta vez olvidando “los deberes”. Ya no estamos haciendo una rutina diaria, estamos o deberíamos estar disfrutando.

Imagina situaciones en las que te lo juegas TODO a una carta, que un examen va a determinar que consigas un título, o que una prueba va a decidir si puedes circular en coche el resto de tu vida.  Pues bien, cuando se tiene vaginismo y se han estado muchos años (los que sean) tengas 20, 30, 40, 50 o más, sin poder tener penetración, con todo lo que implica, es muy normal que cuando vas a probar de nuevo, y aunque sea con un aval de resultados a tu favor, tengas miedo.  Miedo a no poder, miedo a volver a fracasar, miedo a tu juicio propio y al de tu pareja, pánico a haberte equivocado de nuevo pensando que ahora sí que vas a conseguirlo, eso es, tantos y tantos miedo y preguntas “¿y si? “. Y necesitas huir de esto o cambiarlo, para dar paso  a tu deseo.

Por otro lado, el encuentro íntimo con tu pareja, la cual ha vivido igual que tu (si llevas años con ella) los intentos fallidos, ha de adaptarse a la nueva manera, tenéis que investigar, entrenar, ejercitar vuestros cuerpos para lograr un coito bonito, indoloro y agradable.  Quiero decir que, si probamos la primera vez con todas las garantías posibles y no podemos, no deberíamos tirar la toalla, llorar, enfadarnos con nosotras mismas o sentir frustración ni nada por el estilo. 

Vamos a ver, tienes claro que tu vagina ha obtenido una buena hidratación, desensibilización y dilatación para hacerte una revisión ginecológica y para tener una relación con penetración.  Entonces con esta premisa, si te falla el intento, dedica más tiempo a practicar y a aprender de la nueva etapa y recupera la fe en tu tratamiento, que te ha demostrado que sí puedes.  Otra cosa es que esa primera vez no consigas el máximo placer.

Cosas que te pueden ayudar

Haber hecho visualizaciones diarias de esa primera vez, con total autenticidad, es decir con detalles de toda la situación (ropa, lugar, situaciones, olores, luz…)

Tener anotados tus avances, desde el primer día del tratamiento.

Haber hablado con tu pareja de lo que puede suceder esa primera vez.

Dedicar tiempo a los preliminares y conseguir la máxima excitación.

No pensar y dejarse llevar por las sensaciones corporales y anímicas.

Si te vienen pensamientos a la mente, focaliza la atención en el cuerpo.

Dile a tu pareja lo que te gusta.

Has aprendido a relajar la musculatura durante el tratamiento, así que haz lo mismo ahora.

Tu frase ha de ser “Yo puedo.  Si hoy no lo consigo, será mañana” pero he acabado con mi vaginismo.

Así que ya lo sabes, si “el chico es grande” entrena con un dilatador mayor.

Si crees que no encuentras tu postura, busca la tuya.

Valora al máximo tu primera vez.

                                                                 Ya no tienes vaginismo

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