La palabra vagina viene del latín y quiere decir “vaina de una espada”. Su tono muscular en principio es muy fuerte y eso nos ayuda con la continencia urinaria y a obtener orgasmos vigorosos. Pero cuando hay una contractura, ello dificulta la entrada de visitantes, por así decirlo. Se ha podido comprobar que con excitación previa, es mucho más fácil el gesto de la penetración. 

La fase de excitación conlleva una serie de cambios en la vagina, los cuales favorecen la inserción de dilatadores o vibrador. Revisemos ahora qué cambios y diferencias hay entre una vagina calmada y la misma vagina cuando está excitada.

Se entiende la vagina no como un espacio real sino como una cavidad virtual, porque las paredes están pegadas, pared anterior con pared posterior, salvo con la menstruación y se abre con las introducciones que se requieren al hacer una revisión ginecológica, ponerse un tampón, introducirse uno o más dedos o relaciones sexuales con penetración. Y no olvidemos que también se dilata si está excitada.

Las medidas de las vaginas pueden oscilar según edad, raza y tamaño de la mujer.  La vagina se estira y se puede alargar unos 2 cms. en situación de normalidad, de 5 a 6 cms. cuando está excitada, llegando a 6 a 7cms más en el orgasmo. A estos cambios le podemos sumar la lubricación vaginal que comienza a los pocos segundos de la segunda fase, que es la excitación.  Hay una humedad que va regando las paredes vaginales, debido al aumento de irrigación sanguínea y como resultado de una vasodilatación.  Su Ph ácido es de 3 a 4, pero excitada cambia a 4,25 0 4,50. Recordemos que el Ph ayuda a prevenir infecciones bacterianas vaginales, gracias a su función depuradora.

Siguiendo con la fase de excitación, vemos que la vulva se vuelve de color más púrpura y conforme continúa la excitación, el útero se eleva, los labios se separan, llegando a duplicar o triplicar su tamaño.  Estos cambios junto con la lubricación y la dilatación son los que ayudan a que la penetración sea agradable.

El clítoris, con mayor número de terminaciones nerviosas que cualquier otro lugar del cuerpo, denominado el centro del placer del orgasmo, también va a recibir mayor irrigación sanguínea en esta fase.

Algo importante que también sucede es que, cuando estamos excitadas se liberan feromonas, las hormonas de la felicidad, que van a contribuir a sentir bienestar, es decir a estar preparadas para el placer, física y psíquicamente.

En el estudio de Masters y Jhonson “Respuesta sexual humana” se contemplan ya todos estos cambios que favorecen la comodidad de la vagina a la hora de abrirse relajadamente. Fue estupendo que empezáramos con ellos a tener más sabiduría respecto a nuestra sexualidad. Recordemos algunas de las afirmaciones recogidas en su famoso estudio:

  • La vagina es más dilatable a mayor dilatación previa.
  • Con la excitación, hay dilatación
  • Con la estimulación sexual, los dos tercios internos de la vagina se expanden y la longitud vaginal aumenta.
  • 7 y 10 cms en estado normal, pero se expande unos 4 cms más, en excitación. Es tan elástica que puede dar cabida a un tampón, una copa menstrual y puede dejar salir a un bebé. Y La longitud vaginal es de 7-8 cm, de la horquilla vulvar a la pared posterior.  Con la excitación alcanza 9,5 a 10,5 cm.
  • La vagina no estimulada tiene un diámetro transcervical de 3-4 cm.  Excitada de 6,75-7,25 cm.
  • Si la vagina es grande y el pene pequeño, hay acomodación.  Si la vagina es pequeña y el pene grande, hay dolor.
  • La abstinencia larga y la menopausia se comportan igual que en el último caso.
  • Hay menor atrofia vaginal en una mujer menopáusica activa sexualmente.
  • El coito mantiene la elasticidad vaginal.
  • La masturbación ayuda a tener lubrificación y elasticidad vaginal.
  • La actividad sexual tras la menopausia ayuda a reducir la atrofia vaginal, causante de la sequedad y falta de lubricación.

Pero no solo la estimulación directa de los genitales conseguirá entrar en la fase de excitación, sino que los pensamientos, las emociones, el olfato y las visualizaciones, pueden también llevar a la mujer a producir cambios físicos.  Por eso es importante la preparación y dedicar un espacio a la relación, o al entrenamiento con dilatadores, dando pie a que ocurran estos cambios, que además no solo se producen a nivel genital, sino que pueden aumentar las mamas de tamaño también y hacen aparecer rubor en la cara y en otras partes del cuerpo.

Pues bien, con toda esta información, llegamos a la conclusión de que es verdad que si la mujer con vaginismo que está entrenando a diario, para dar a la vagina elasticidad y dilatación, está excitada, los dilatadores van a entrar más fácilmente. A menudo se cree que la vagina es pequeña cuando no entra el pene, pero puede ser debido a una mala o insuficiente estimulación sexual.

Hemos visto que la vagina es elástica y que su tamaño varía. Estemos atentas a ese gran dato: su elasticidad.

Otra de las características de una vagina confortable es tener un tono muscular adecuado.  Tan preocupante es tener demasiado tono, como tenerlo deteriorado.  Si es alto puede dar lugar a un vaginismo y si el tono es insuficiente, podemos tener problemas de suelo pélvico, como la incontinencia urinaria o proplapsos, entre otras afectaciones.

Hemos revisado pues varios factores importantes sobre la vagina, que nos van a dar la elasticidad, la dilatación y la correcta sensibilidad, para que pueda recibir en su interior, desde un dedo a un dilatador o pene de tamaño real.

Maneras que no nos van a funcionar si entrenamos con dilatadores

.- Comenzar sin avisar previamente a la vagina. 

.- No hidratar

.- Hacer el entrenamiento de mal humor

.- Estar tensa muscularmente hablando

.- Trabajar en posturas no facilitadoras

Si corriges estos factores o alguno de ellos, tu trabajo diario mejorará en cuanto a tiempo y resultados.  Si hay en ti excitación, mejora la longitud y el diámetro de la vagina, las paredes se hidratan por sí solas y la entrada adquiere elasticidad. Son fenómenos naturales, increíbles como tantas cosas del cuerpo humano y de la naturaleza, y no olvidemos, de todas maneras, que el placer se entrena también.

Recuerda, que el ginecólogo William Masters y su mujer, la sexóloga Virginia Jhonson, nos dan a conocer su estudio en 1966, habiendo verificado que la masturbación ayuda a tener lubrificación y elasticidad vaginal.

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