Estamos de acuerdo en que la copa ha sido un gran invento a todos los niveles, y es por ello que cada vez más mujeres la usan, pero también es el sueño de muchas, que todavía no han terminado su tratamiento de vaginismo y desean conseguir su inserción en la vagina. Si es todo un reto ponerse el primer tampón, todavía lo será más, conseguir llevar una copa con comodidad.  ¡Es un sueño! Es por ello y por ellas, que me gusta investigar las novedades que hay en el mercado en cuanto a este producto que no para de expandirse en el mercado y la misma competencia, les lleva a mejorar el resultado final.

Vamos a hablar ahora de algunas de las dificultades con las que se puede encontrar una mujer, al usar su primera copa.

Aprender a usarla desde el inicio. Ante todo, no se debe hacer de la misma manera que cuando se pone el tampón, no se trata de empujar, sino de colocarla bien, quizás no tan arriba y de conseguir que se desdoble dentro de la vagina una vez puesta. Se trata de ensayar e ir corrigiendo los pequeños errores del comienzo. Es decir que hay un ensayo previo, una práctica que lleva a conseguir comodidad y acierto en la elección, sobre todo.

El tamaño es algo importante a tener en cuenta, ya que dependerá de si se han tenido hijos o no, de la anatomía de cada mujer, como por ejemplo la distancia de su cuello de útero. Es decir que, a lo mejor, antes de encontrar la propia copa, hay que usar más de una para dar con la acertada.

El modo de introducirla también es importante, es decir, hay que seguir una serie de pasos, como es doblarla en forma de U, y que los bordes entren con facilidad, relajando los músculos vaginales.  Una vez dentro, nos aseguraremos de su desdoblamiento girándola un poco por la base (no por el pitorro).  Así vemos que, dependiendo de las características de cada marca, nos va a costar más o menos la introducción.

El modo de sacarla.  Para sacarla se estirará un poco hacia abajo, y con la inserción del dedo, se romperá el vacío, para que salga sin molestias.  De nuevo encontramos copas que son más difíciles de extraer que otras y eso se debe a muchos factores, los cuales vamos a analizar.

La limpieza, puede ser algo que preocupe cuando se piensa en utilizarla por primera vez. Si la hemos introducido correctamente, la hemos podido asegurar en el interior y también la `podemos sacar fácilmente, su limpieza será algo consecuente, sin problema alguno.

Muchas mujeres piensan también en otros factore como es el precio de la inversión, los cuidados e limpieza, las posibles incomodidades de insertar y extraer y la verificación de la aprobación sanitaria. Así que, aunque se tengan ganas de probar con ella, a menudo los inconvenientes que podamos tener en la cabeza, pueden frenarnos a la hora de tomar la decisión.

Y como he dicho al principio, si todo ello es más o menos así para una mujer sin problemas en la vagina, he podido ver lo difícil que resulta encontrar la copa adecuada para una mujer que está saliendo de su vaginismo o que incluso ya está dada de alta. 

Indagando entre las novedades de este producto, encontré a Papaya Cup, que ya me resultó atractiva en cuanto vi su packaging, divertido y original.  La frase “tu primera y última copa” también invita a pensar en lo audaz de la propuesta, en la seguridad de la apuesta.

Las ventajas de Papaya respecto a otras copas, para mí son su gran flexibilidad, su forma anatómica, la menor longitud, más elasticidad y unos bordes con un grosor mínimo.  Todo ello está a favor de reducir las incomodidades y las dificultades del uso, se minimizan gracias a sus características.  Si tengo que optar por una de ellas, diría que es más fácil de meter y sacar, así que ello me da una gran seguridad, a la hora de aconsejarla a mis pacientes que ya han vencido su vaginismo o bien están a punto de hacerlo. 

Me enseñaron que a un objetivo hay que ponerle patas para que se cumpla.  Así que, aconsejar que alguien piense en esta copa, para que finalice su tratamiento de vaginismo con un reto más, me parece estupendo.

Las dificultades más comunes al utilizar la copa menstrual por primera vez después del vaginismo

Estamos de acuerdo en que la copa ha sido un gran invento a todos los niveles, y es por ello que cada vez más mujeres la usan, pero también es el sueño de muchas, que todavía no han terminado su tratamiento de vaginismo y desean conseguir su inserción en la vagina. Si es todo un reto ponerse el primer tampón, todavía lo será más, conseguir llevar una copa con comodidad.  ¡Es un sueño! Es por ello y por ellas, que me gusta investigar las novedades que hay en el mercado en cuanto a este producto que no para de expandirse en el mercado y la misma competencia, les lleva a mejorar el resultado final.

Vamos a hablar ahora de algunas de las dificultades con las que se puede encontrar una mujer, al usar su primera copa.

Aprender a usarla desde el inicio. Ante todo, no se debe hacer de la misma manera que cuando se pone el tampón, no se trata de empujar, sino de colocarla bien, quizás no tan arriba y de conseguir que se desdoble dentro de la vagina una vez puesta. Se trata de ensayar e ir corrigiendo los pequeños errores del comienzo. Es decir que hay un ensayo previo, una práctica que lleva a conseguir comodidad y acierto en la elección, sobre todo.

El tamaño es algo importante a tener en cuenta, ya que dependerá de si se han tenido hijos o no, de la anatomía de cada mujer, como por ejemplo la distancia de su cuello de útero. Es decir que, a lo mejor, antes de encontrar la propia copa, hay que usar más de una para dar con la acertada.

El modo de introducirla también es importante, es decir, hay que seguir una serie de pasos, como es doblarla en forma de U, y que los bordes entren con facilidad, relajando los músculos vaginales.  Una vez dentro, nos aseguraremos de su desdoblamiento girándola un poco por la base (no por el pitorro).  Así vemos que, dependiendo de las características de cada marca, nos va a costar más o menos la introducción.

El modo de sacarla.  Para sacarla se estirará un poco hacia abajo, y con la inserción del dedo, se romperá el vacío, para que salga sin molestias.  De nuevo encontramos copas que son más difíciles de extraer que otras y eso se debe a muchos factores, los cuales vamos a analizar.

La limpieza, puede ser algo que preocupe cuando se piensa en utilizarla por primera vez. Si la hemos introducido correctamente, la hemos podido asegurar en el interior y también la `podemos sacar fácilmente, su limpieza será algo consecuente, sin problema alguno.

Muchas mujeres piensan también en otros factore como es el precio de la inversión, los cuidados e limpieza, las posibles incomodidades de insertar y extraer y la verificación de la aprobación sanitaria. Así que, aunque se tengan ganas de probar con ella, a menudo los inconvenientes que podamos tener en la cabeza, pueden frenarnos a la hora de tomar la decisión.

Y como he dicho al principio, si todo ello es más o menos así para una mujer sin problemas en la vagina, he podido ver lo difícil que resulta encontrar la copa adecuada para una mujer que está saliendo de su vaginismo o que incluso ya está dada de alta. 

Indagando entre las novedades de este producto, encontré a Papaya Cup, que ya me resultó atractiva en cuanto vi su packaging, divertido y original.  La frase “tu primera y última copa” también invita a pensar en lo audaz de la propuesta, en la seguridad de la apuesta.

Las ventajas de Papaya respecto a otras copas, para mí son su gran flexibilidad, su forma anatómica, la menor longitud, más elasticidad y unos bordes con un grosor mínimo.  Todo ello está a favor de reducir las incomodidades y las dificultades del uso, se minimizan gracias a sus características.  Si tengo que optar por una de ellas, diría que es más fácil de meter y sacar, así que ello me da una gran seguridad, a la hora de aconsejarla a mis pacientes que ya han vencido su vaginismo o bien están a punto de hacerlo. 

Me enseñaron que a un objetivo hay que ponerle patas para que se cumpla.  Así que, aconsejar que alguien piense en esta copa, para que finalice su tratamiento de vaginismo con un reto más, me parece estupendo.

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