Doy el alta cuando una serie de factores físicos llegan a un punto que permiten tener una penetración y hacerse una revisión ginecológica sin molestias.  Puede pasar no obstante, que si el pene del compañero es grande, se noten anomalías no esperadas en el primer coito, cuando debería ser fácil la penetración.

Vamos a detallar una serie de acciones y medidas para combatir esta situación, saliendo airosas de nuestro reto.

Me ha sucedido este fenómeno varias veces últimamente y os voy a explicar lo que hicimos.  En primer lugar, debemos tener claro que la vagina puede dilatarse de manera considerable, como cuando sale un bebé por ahí y aunque sea en condiciones extremas debido a las contracciones del parto, también se puede conseguir que se abra más, si necesitamos la apertura como es este caso del que hablamos. Pero debemos saber que una mujer sin vaginismo, ante la penetración de un gran pene, puede también tener molestias.  La diferencia es que esta última, a base de práctica con su chico, poco a poco llegará a la dilatación requerida para no sentir molestias.  En cambio, la mujer que ha tenido vaginismo puede asociar de nuevo el dolor al fracaso, cuando en realidad no lo sería en absoluto.  

Los tamaños de los dilatadores pueden variar de un kit a otro, pero son más o menos por un estilo, siendo el más grande de unos 38 mm   Alguna marca reciente ha creado dilatadores mayores de diámetro, precisamente para casos que lo necesitan, llegando a ofrecer medidas de 46 mm y 49 mm.  Serían estos dilatadores los que recomendamos a las mujeres que buscan más dilatación, los XXL.  Con un entrenamiento de pocos días, se consigue su inserción y por consiguiente la penetración de un pene algo mayor que la media.

Vamos a repasar las acciones necesarias para conseguir el confort con una medida grande.

1.-Usaremos dilatadores que sobrepasen los 38 mm de diámetro.  Es un sistema muy útil si quiero mayor dilatación, utilizo un dilatador mayor, tan sencillo como eso. Podemos buscar por las redes algún tamaño XXL, que los hay, o bien recorrer al sistema casero de producción propia con hortalizas.  Los pepinos o los calabacines, por su tamaño y por su textura, se prestan a ser moldeados a la medida que queramos, logrando así sutilmente ir incrementando los mm de grosor de manera progresiva, pero sin que nos ocasione estrés. Puedo pasar del mayor al súper con varias medidas intermedias, de manera que mi vagina casi no se entere del cambio.  Es un sistema genial para conseguir mayor dilatación con una gran aceptación del cuerpo.

El uso de hidratantes acompaña muy bien a esta acción “extra”. Podemos tener unos grandes aliados en nuestro entrenamiento: los hidratantes externos a base de aceite como el Yonic, los internos como el Hyaluron y los lubricantes a base de gel al agua o el Mucus de Cumlaude. Podría pasar que con el uso de los aceites externos sea suficiente para tener una buena comodidad, pero si al trabajar internamente notamos sequedad, recordemos que también podemos hidratar la vagina por dentro.

2.-Aumentaremos el número de masajes dilatadores con el dedo.  He comprobado que el masaje previo a cada dilatador, si además es profundo y generoso en el tiempo, causa milagros.  Si las “vaginistas” lo supieran, lo creyeran y lo hicieran, acortarían el tiempo de tratamiento. ¿Verdad que no cuesta demasiado hacer tres masajes al día?  Por la mañana después de la ducha, al mediodía en cualquier aseo si no se está en casa y por la noche en la cama.  Se trata de priorizar el objetivo, trazando un plan de acción que nos llevará a la meta final, en poco tiempo. ¿Con estas expectativas no se hace lo que sea? ¡A que sí!

Hay una diferencia entre el masaje desensibilizador de la entrada y el profundo intravaginal que se hace para aumentar la capacidad de la vagina. Este último es el que la terapeuta realiza en las sesiones, para que la paciente consiga poder pasar a un dilatador mayor en su casa cuando entrena.

3.- Podemos usar el Epi-No, que es un aparato utilizado en la última fase del embarazo para dilatar y hacer menos probable la episiotomía (el corte en el parto).  Nos sirve también para dilatar de manera puntual la entrada de la vagina, que suele ser el punto clave de la molestia en el vaginismo.

4.- Hidrataremos concienzudamente la entrada de la vagina 3 veces al día.  Podemos aprovechar el momento de la hidratación para masajear, pero si no disponemos del tiempo, por lo menos deberíamos aplicar el aceite hidratante vulvar que estemos usando.  Cada mujer prefiere uno u otro, bien sea por la capacidad de hidratación, por la textura, o por el olor. De nuevo podemos tener una aplicación que nos lo recuerde cada día a diferentes horas.  Los envases de viaje caben perfectamente en nuestra bolsa, dentro de un pequeño neceser. Con imaginación y sobre todo con motivación se pueden llevar a cabo las acciones más audaces, no como un castigo sino como algo incluso divertido.

5.- Comprobaremos si el método utilizado para el tratamiento es el correcto, tanto la introducción de los dilatadores, como la postura adquirida, así como la rutina del masaje.  Cualquier variación puede sumar o restar eficacia. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que la metodología es muy importante y no todo lo que hacemos o cómo lo hacemos, puede estar bien o ser eficaz.

La introducción de los dilatadores la haremos en principio acostadas en la cama con un pequeño cojín en la cabeza, las piernas estarán dobladas y bien abiertas, con los pies apoyados en la cama.  Cuando ya dominemos esta postura, podemos pasar a hacerlo de pie o por detrás.

El dilatador grande deberá llegar a entrar de una manera amable, sin demasiada tensión, al final de nuestro entrenamiento con él. Para ello utilizaremos el modo Pausa, es decir, insertándolo un poco, esperar unos minutos sin moverlo y así hasta el final.  Recordemos las medidas intermedias, tal como ya lo hemos comentado anteriormente.

Algo que nos puede ayudar también es poner un cojín en las lumbares (“el cojín del buen amante”) para subir la pelvis y corregir la dirección de la vagina, facilitando la introducción.

El masaje se hará con los dedos pulgares, insistiendo en el movimiento hacia abajo y laterales, como siempre hacemos. La hidratación esmerada en los casos de dilatadores XXL, es importantísima.

6.- Las posturas para el coito nos pueden ayudar ya que algunas facilitan la entrada de un pene grande, pero sobretodo impiden que la penetración sea profunda.  Revisemos algunas de ellas:

. La mujer encima a horcajadas, para controlar perfectamente la introducción y la profundidad. Puede realizarse tumbados en la cama, sentados en el sofá o en una silla.

. Tumbados en la cama de lado, la mujer delante con una pierna levantada.  Es una postura cómoda y permite la manipulación del clítoris con la mano o con un vibrador, de la pareja que está detrás.

. Tumbados boca abajo en la cama, la mujer debajo. Aquí sería recomendable que ella se ponga un cojín en el abdomen.

Vale la pena hablar también de los anillos para la base del pene, que impiden que entre a tope. Son muy útiles en estos casos, así como en algunas patologías tipo la endometriosis.

7.- Las reglas de oro para teer siempre un buen coito, no solo en el caso del pene grande, serían: Estar tranquilos, es decir, dedicarle tiempo. Que haya una buena y larga excitación previa, así contaremos con una lubricación adecuada.  Que el preservativo sea de la talla apropiada, para evitar incomodidad y roturas.

Bueno pues ya veis que un chico XXL no debe pre-ocupar.  Nos ocupamos y listo.

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