Vamos a aprender el modo pausa

A lo largo de tantos años experimentando diferentes maneras de trabajar con mis pacientes, para conseguir resultados inmediatos, he llegado a una serie de conclusiones que os quiero explicar, primero porqué son eficaces y segundo porque no puedo quedarme con tanto descubrimiento.  ¡Es un tesoro que he ido guardando para vosotras! Además de sentir profundamente la filosofía que se encuentra en una de mis frases favoritas: “todo lo que no se da, se pierde”. Y no vamos a perder absolutamente nada, sino a ganar. 

El tratamiento físico del vaginismo (hidratar, desensibilizar y dilatar) es al cien por cien fiable y podemos constatar la realidad de su efectiva rapidez. Ahora bien, aprendí en algún curso que no es tan fácil dar órdenes o mensajes, para que sean entendidos y ejecutados.  Por ejemplo, si alguien está tumbado sobre una mesa y le digo:” levántate”, contando con la premisa de que no sabe hacerlo, deberé especificar muy bien paso a paso lo que necesita hacer, como “levanta la cabeza” “saca un pie fuera de la mesa” etc, etc.  Es bastante complicado y por cierto muy divertido de hacer, a la vez que enriquecedor para ambas personas.  Bien, pues eso, si yo digo “hidrata tu vulva y la entrada de la vagina” “haz masaje en la entrada de tu vagina con el dedo” “introduce los dilatadores progresivamente” parece que está muy claro, pero, sin embargo, he podido darme cuenta de que todo el mundo lo hace a su manera, cuando yo tengo en mi mente que han entendido perfectamente lo que digo, mejor dicho, lo que creo que digo.  Así que no me queda otra que especificar paso a paso el mejor trayecto que he descubierto en estos años, para ganar tiempo, eficacia y confort.

¿Cómo trabajan en general mis pacientes? Según me han contado, de maneras muy diferentes en cuanto a la postura, dedo, porción introducida, tipo de lubricante y tiempo.

Postura inicial para masaje e introducción, ya sea de dedo o de dilatadores.  Lo ideal es estar tumbada con las piernas flexionadas (no estiradas).  Muchas de mis pacientes se acostumbran a hacerlo con las piernas rígidas, que a mi entender es algo que sienten que les protege, pero lo ideal es doblar las piernas y separarlas, todo lo que se pueda.  La cabeza puede estar con un pequeño cojín, pero no optaremos por estar casi sentadas (de nuevo creo que es este un acto de protección) Y nunca levantaremos la cabeza, pues el impacto abdominal nos va a impedir la fluidez de la inserción.  Cuando ya se tiene práctica, podemos entrenar de pie, sentadas, con una pierna estirada y la otra doblada, o de cualquier manera que se nos ocurra, pero los primeros entrenamientos, hacerme caso siguiendo “el manual”.

El masaje: repartir abundante aceite por toda la vulva y en especial en la entrada de la vagina, la cual observaremos con espejo sobre todo las primeras veces. Haremos suaves toques en la entrada con cualquier dedo, aunque si es un automasaje nos interesa más por comodidad utilizar el dedo pulgar. Si optamos por el índice, vamos a investigar lo que sentimos al entrarlo ni que sea un par de centímetros y nos podemos quedar quietas.  Vamos a utilizar el   modo PAUSA muchas veces cada día en nuestro entrenamiento. Con mucho aceite podemos presionar hacia abajo en la misma entrada y hacer medios círculos, agrandando. Pausa… entra un poco más el dedo … pausa, medios círculos… y así podemos estar 10 o 15 minutos.

Nos va a ayudar mucho la respiración.  Podemos empezar a inspirar en cuatro tiempos y espirar en ocho, intentando hacer el masaje o la pequeña introducción en la fase de sacar el aire. ¡Es importante este detalle!

Esto mismo lo podemos hacer al inicio del uso de los dilatadores, para concentrarnos en soltar, en relajar la zona, en ACEPTAR.  Acepto lo que hago y mi cuerpo también, no lucho, colaboro…  Con el dilatador pequeño en la entrada, hago lo mismo que con el dedo, lo dejo en modo PAUSA, un par de centímetros y espero un rato.  Inicio el movimiento haciendo rosca suave con mucho aceite, incluso puedo ir poniendo aceite sobre la parte superior del dilatador, sin sacarlo para que con la misma inclinación, vaya entrando y me ayude a hidratar y lubricar.  No olvidéis que la hidratación es una parte importantísima del tratamiento. Y en muchas ocasiones recomiendo un hidratante interno, con cánula, para que se pueda trabajar mejor profundamente con los dilatadores.  Y así, hago rosca, cruz (arriba, abajo, izquierda, derecha), saco un poco (no del todo), me espero, lo saco del todo, lo introduzco y puedo estar así, media hora o probar con el siguiente.

Cuando se inicia el trabajo con un dilatador mayor, el modo PAUSA es aún más importante, ya que no se trata de forzarlo para que entre, sino en respirar, que entre un par de centímetros, PAUSA unos 5 minutos… etc etc.  Muchas veces al cabo de un rato la vagina se va abriendo sola y podemos introducir ese número que se nos resistía. ¡No falla nunca!

Un buen truco para los dilatadores que se nos resisten, es fabricarnos uno intermedio con hortalizas o velas, cubiertos con un preservativo.  ¡Es un truco infalible! El hecho de superar un poco el tamaño del que ya entra, pero no llegar al mayor, nos puede ayudar muchísimo y así, además, no nos frustramos. También es un buen consejo si estamos esperando nuestro kit o no tenemos el dinero para comprarlos.

Y ahora os voy a hablar del “cojín del buen amante”.  Leí una historia donde una mujer explicaba que el mejor amante que tuvo nunca, tenía siempre con ella un gesto muy tierno, que era ponerle un pequeño cojín en la zona lumbar antes de la penetración. ¡Al leerlo pensé rápidamente en el entrenamiento con los dilatadores!  Al elevar la pelvis, fisiológicamente es mucho más fácil la inserción.  Probadlo…

¿Y qué hago con tanta PAUSA? Lo que te apetezca, desde sentir lo que está sucediendo, a escuchar música o a ver una serie.  Pero también podemos hacer movimientos suaves de pelvis, arriba y abajo o pequeños círculos. Tu eres la protagonista. Experimenta. Inventa.  Juega. Atrévete.

¿Y qué pasa si me excito? Muchas mujeres prefieren estar excitadas cuando entrenan, así que es una buena opción.

Otra cosa que puedo hacer es quedarme quieta (en PAUSA) y visualizar mi objetivo.  Ver y sentir que ya he conseguido lo que deseaba y sentir la grandeza de mi esfuerzo.

El diario de a bordo me va a motivar. Los navegantes nos dejaron sus crónicas, relatando lo que sucedía día a día, así que, gracias a ese pequeño gesto, dejaban una información valiosísima, tanto de índole personal como para el mundo en general. Estos diarios en cualquier tratamiento o acercamiento a un objetivo, son muy útiles.

Yo soy muy amante de ir anotando las cosas y me he dado cuenta de que esto me ha proporcionado un gran enriquecimiento, a lo largo de mi vida, en muchos viajes que he emprendido.

En nuestro tratamiento de vaginismo, con el transcurso del tiempo, vamos a tener una gran cantidad de datos que nos van a permitir entender mejor nuestro cuerpo, nuestras reacciones, nuestros ciclos… y todo eso simplemente por anotar debajo de estas palabras que te propongo, una cruz si somos de poco escribir, o una nota en el caso de que nos sintamos con ánimos.

Día. Hora. Masaje. Respiraciones. Dedo. Nº dilatador. Tiempo transcurrido.  Confort en general del 1 al 10. Sensación general: gratificante, o costosa.

Imaginaros al cabo de unos días esta información visual. ¡Va a ser genial! Y sobre todo poneros en PAUSA.  De verdad que esta opción nos va a facilitar mucho la vida.

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