Muchas mujeres tardan en comenzar su tratamiento por diferentes motivos, como es primero no saber dónde acudir para solucionarlo. Y una vez localizan a un terapeuta pueden tener miedo a lo desconocido, a volver a fracasar, a no ser capaz, a no tener tiempo, o bien esperan por si el problema se puede arreglar solo. Es una situación muy frecuente, que veo mucho y siempre me ha llamado la atención, comparándola con aquellas pacientes que cuando descubren la terapia, acuden en el minuto cero. Para las primeras pueden pasar incluso años hasta que se deciden.

He podido comprobar a lo largo de mi vida, no solo en este campo sino también en mi experiencia incluso vital, que se necesita un click para cambiar de rumbo, de hábito, de actuación o incluso de pensamientos. Y esa tecla mágica cuando suena en nuestro cerebro, es la válvula más potente hacia la gran carrera que nos lleva a conseguir lo que queremos, como realizar un viaje, comenzar una dieta, dejar de fumar, hacer deporte, apuntarte al curso soñado o incluso cambiar de trabajo, de casa o de ciudad.

Cuando hablamos del tratamiento del vaginismo, también ha habido ese punto de partida, ese primer paso hacia la esperanza de terminar con el problema de manera definitiva.  El plus es que, además, es una terapia muy corta, tal como me dicen todas las pacientes. Las observo mucho en la primera visita para poder, no solo escuchar su lenguaje a través de las palabras, sino también para captar sus emociones.  Las miradas, las manos, el lenguaje corporal, el no verbal, a menudo me dice mucho más que lo que estoy escuchando.

Cuando les pregunto si vienen a mí de parte de alguien, es frecuente que me digan que me han encontrado por internet y que han visitado mi web. Y lo que más las ha empujado a decidirse, me comentan siempre, ha sido leer los testimonios.

Y así empiezo a reflexionar en las 5 cosas que evidencian mis pacientes, para saber que van a triunfar en el tratamiento.

.- Testimonios.  Este apartado concreto nos mueve a todos a decidirnos si comprar en algún sitio, ir a un restaurante, ver una película o una serie.  Los foros nos sirven de ayuda ante una experiencia que nos falta, y así si leemos que el restaurante que tenemos delante tiene una puntuación muy alta, nos decidiremos a entrar. Pues bien, lo mismo sucede con los testimonios del libro El silencio pélvico, recogidos con cariño cuando lo escribí o los de mi web que publican las pacientes al terminar el tratamiento, acción que surge de ellas de forma espontánea, como agradecimiento y acto de ayuda a otras mujeres. Los diferentes perfiles consiguen que cualquiera de las visitantes pueda identificarse, o bien por edad, o por situación personal, o por grado de vaginismo o dispareunia, lo que hace que el espejo sea muy real. Y esa es la primera cosa, según veo, que anima mucho a empezar. El foro, las iguales a la buscadora de opinión, coinciden en que han superado su afección con este tipo de tratamiento. Tu tratamiento triunfará si sabes que ya ha habido muchas mujeres que han pasado por esto y lo han solucionado, tu eres una más y también lo solucionarás, no estás sola ni eres la única a quien le pasa

Diferencia de los tratamientos hechos hasta ahora. Es muy frecuente que las pacientes vengan de hacer una terapia psicológica o sexológica.  Esta segunda las ha ayudado, aproximándolas a descubrir su cuerpo oculto la mayoría de veces, avanzando sin duda en el descubrimiento, pero de todos modos no han podido llegar a la penetración.  El motivo es muy sencillo, no saben cómo introducir algo que de entrada creen que va a doler, que no saben ni por dónde ponerlo, ya que el descubrimiento de la entrada de su vagina, así como el recorrido interior, es algo que está lejos de su mapa corporal y necesitan ayuda física, no mental, para dar ese paso. Es decir que cuando comienzan la rehabilitación con fisioterapia, enseguida perciben que el camino es el adecuado y que por fin van a conseguirlo. Algunas mujeres lo consiguen solucionar con terapia psicológica, pero no todas, ya que algunas necesitan el acompañamiento físico.

.- Logros ya en la primera sesión. Les faltaba el acompañamiento físico hacia su objetivo, es decir “donde no llegas tú, llego yo”.  Es muy típica la frase en ese momento “no entiendo lo que ha sucedido, nunca había conseguido esto” a lo que contesto de manera divertida “es que aquí hay unos polvitos mágicos en el aire”.  Si la paciente comprueba ya en la primera sesión que consigue un reto que hasta entonces, incluso en el transcurso de años no había conseguido, percibe en una hora que está en el camino correcto hacia su objetivo.  Veo en sus caras en el momento de la despedida, un asombro, una especie shock en ocasiones, como de incredulidad incluso, aturdidas por todo lo sucedido allí. Y suelo proteger mucho esa sensación, haciendo que repitan varias veces lo que han conseguido en esa primera sesión, para que puedan hacerlo en casa y no piensen que ha sido una casualidad, una especie de espejismo. Ahí empieza pues su carrera hasta conseguirlo, trabajando en casa, no faltando a las sesiones, perseverando, afianzando la motivación, saltando obstáculos si los hubiera, con decisión hacia la meta. Pero esa primera sesión ha sido muy importante y si además salen de allí con el contacto de madrinas, para consultar en caso de necesidad o simplemente para charlar sobre el tratamiento, todavía mejor.

.- Empoderamiento ante los tres puntos anteriores. Efectivamente, las tres consideraciones analizadas hasta ahora, configuran un posicionamiento total hacia la decisión de continuar, sabiendo que están en el lugar adecuado, se empoderan con el adjetivo de GANADORA o CAMPEONA. No podría ser uno sin el otro, ya que hemos visto que los testimonios, la diferencia de los tratamientos hechos hasta ahora y los logros ya en la primera sesión, son definitivos para sentir que se va a triunfar con el tratamiento físico. Cada punto se une al otro, formando una cadena decisiva, capaz de afianzar el pensamiento positivo de la paciente. Si las demás mujeres lo consiguen, si yo puedo hacer de entrada algo que nunca pude, y si además consigo ya una primera meta superior, como es introducir un tampón, este es mi tratamiento.

Recuerdo que en el reportaje que me hicieron en TV3 hace pocos días, el entrevistador comenzó diciéndome “Tu testimonio ha dicho que fuiste su mujer definitiva, después de haber acudido a cinco terapeutas”. Me impresionó mucho.

.- Resultados importantes a las tres sesiones. ¿A qué me refiero? Si ya he comentado anteriormente todo lo conseguido ante la búsqueda de tratamiento y en la primera sesión, puede parecer suficiente para estar dando seguridad, pero hay otra cosa de mucho peso generalmente sobre la tercera sesión y es poderse poner un tampón.  “Nunca lo conseguí hasta ahora, me parece un milagro” “He salido a la calle y me he sentido una mujer normal como cualquiera de las que veo pasar” “Le he dicho a mi novio que ponga una botella de cava en la nevera” “Me he comprado una falda… creo que me he sentido mujer” y muchas más que vienen a mi mente, después del gran acontecimiento, para ellas, de introducirse un tampón con facilidad y que no les cause molestias una vez puesto.

Y estas son las 5 cosas por las que sabes que vas a triunfar con tu tratamiento de vaginismo ¿A qué esperas?

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