En estos últimos meses me he encontrado con muchas mujeres que no pueden iniciar su tratamiento porque pasado varias semanas, aún no han podido introducir ni su dedo ni un minúsculo dilatador. Y esto me ha llamado mucho la atención, porque si bien siempre había algún caso así, ahora me encuentro con muchos, por lo que he estado repasando algunas medidas que voy sugiriendo para solucionarlo, pero ahora las voy a seleccionar todas y ver si así, ayudan a conseguir ese hito tan necesario para comenzar el tratamiento del vaginismo.

Mente preparada. Quiere decir que vas a empezar tu sesión con positivismo, no pensando en ayer… “lo mejor del pasado es que ya ha pasado”. Hoy lo vas a conseguir.

Visualiza. Piensa en ese momento que ya has conseguido lo que deseas. Y que sea con todo detalle, cómo vas vestida, dónde estás y qué haces.  

Coraje encendido. Tu estado emocional ha de estar encendido, apasionado hacia lo que vas a hacer. Debes pensar que lo que vas a realizar es un acto de supervivencia. Sí que pasa algo si no lo haces. Superar el vaginismo es supervivencia porque si no te puedes hacer revisiones, no puedes asegurar que tengas buena salud. 

Ayuda de podcasts o lecturas de testimonios o charla con una madrina.  Debes buscar todas aquellas ayudas que te den fuerza, convicción y que te aporten seguridad. Muchas pacientes hacen los ejercicios escuchando los podcasts de las que ya solucionaron su problema. Otras releen el Cuaderno y el libro El Silencio Pélvico. Algunas se empoderan con videollamadas con sus madrinas.  Escoge tu propia ayuda.

Espejo con base.  Debes tener un espejo con base, que se aguante solo, porque vas a necesitar las dos manos libres. Debería gustarte, ser tu amigo. 

Aceite abundante.  No debe faltarte el aceite hidratante, de coco, de almendras, un compendio de aceites esenciales, lo que encuentres, lo que te guste, usa el que más te llame la atención.

Calentar dedos.  Vamos a masajear tu vulva por fuera, así que podrías calentarte los dedos, con una toallita húmeda de agua caliente, por ejemplo, o cualquier método que se te ocurra, además de frotar tus dedos entre sí, antes. 

Estiramientos de la vulva en cruz.  Con el espejo puesto en la posición correcta para verte bien, vas a hacer estiramientos de tu vulva, estirándola en vertical y en horizontal.

Masaje vulva pliegues. Con tus dedos, mejor calientes, masajea los pliegues, bordeando los labios mayores y menores con ambas manos

Masaje Monte de venus. Con las yemas de los dedos, de manera firme, y con aceite también, haz masaje en el Monte de Venus, sobre el pubis, como si quisieras darle confort y placer.

Masaje clítoris. También con abundante aceite, sitúate sobre el clítoris y frótalo en las direcciones que te sean más agradables, así como con la intensidad mejor para ti.

Masaje periné.  Busca esa zona perineal que está entre el ano y la entrada de tu vagina.  Es una zona dura, como la punta de la nariz.  Esa distancia debe ser ancha si tu suelo pélvico está fuerte.   Con la yema del dedo medio, haz masaje como si quisieras potenciar la comodidad de esa zona.

Masajes circulares con los dedos medios desde las ingles hasta el monte de venus.  Con tus dedos medios de cada mano, ves ascendiendo con círculos a lo largo de la parte exterior de tu vulva, desde las ingles al monte de venus.  Masajea, afloja, profundiza, de manera un tanto enérgica. 

Busca tu entrada vaginal con el espejo.  Haz círculos ccn la yema del dedo.  En el espejo intenta ver la entrada de tu vagina, ahí debajo de los labios. Haz círculos con la yema de tu dedo, de manera amable y bondadosa.  Dedícale un tiempo a tu entrada, preparándola para futuras acciones.

Usa bala vibradora.  Es muy importante, sobre todo si no te puedes introducir nada, que uses esa pequeña bala vibradora.  Hará magia en tu entrada, la preparará, la adormecerá con la vibración y es una buena manera de desensibilizar la zona.

Calienta el dilatador.  Puede ser muy útil calentar el dilatador, por ejemplo, sumergiéndolo en agua caliente un rato.  Vigila que no te quemes con él.  Esa sensación de calor, te puede ayudar en tus intentos de introducirlo, con menos esfuerzo.  

Situarlo en la entrada de la vagina.  Parece obvio pero el hecho de estar segura, con el espejo si hace falta, de dónde está, te va a ayudar en la introducción.

Haz círculos con dilatador en la entrada. Presiona un poco y sigue con los círculos.  Si entra milímetros o 1 cm y molesta, déjalo ahí en método pausa.

Usa bañera si la tienes.  Si es tu caso, prepara una bañera calentita, primero te pones aceite en la entrada y prueba de introducir así el dilatador. 

Si te pones nerviosa, déjalo y baila o haz gimnasia. Pero regresa a los 10 minutos

Si tu mente te estorba, alejala, viendo una serie.

Prueba de pie.  Puedes probar a ponertelo de pie.  A muchas chicas les funciona muy bien.

Dilatación anal.  Te puede sonar raro, pero si estás muy tensa, quizás también lo esté tu esfínter anal.  Prueba a dilatarlo y relájate, como paso previo a introducir el dilatador en la vagina.

Apunta cada día los logros en tu Cuaderno.  Es importante que veas tus avances por pequeños que sean.  Te va a dar fuerzas para seguir con el tratamiento.

Hazte regalos a cada logro.  Quiérete, regálate lo que te guste, a cada peldaño que subas de la escalera del tratamiento.

Con estas pequeñas acciones, intento hacerte más fácil esa introducción que se te está resistiendo.  Prueba… ya sabes que, si algo no te funciona, cambia. Y recuerda, que excitada, todo te será más fácil.

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