Cuando se comienza el tratamiento de vaginismo, generalmente se ven bastantes avances, con lo cual pensamos que siempre será así y que irá in crescendo la sensación de trabajo bien hecho y fructífero.  ¿Qué sucede cuando un día no se puede entrenar al mismo nivel que en la anterior sesión?  Pues que nos desanimamos fatídicamente y lo que era un simple stop pero en el mismo lugar, nos puede parece una catástrofe, un retroceso, un “nunca lo conseguiré, siempre estaré igual”

¿Cuándo se pueden dar esos momentos de estar igual, sin avanzar?

.- Los días anteriores a la regla.

 Suele pasar que, debido a la inflamación, nos cueste más entrenar con los dilatadores o el masajeador interno y por lo tanto aquello que unos días antes entraba, ahora le cuesta. Pero es importante pensar que es totalmente puntual y que, en un par de días, volveremos a la normalidad.  Puede ser que no suceda en cada regla, muy al contrario, hay veces que debido al flujo la vagina está más susceptible de dilatarse para recibir mayores tamaños.  Así que sea cual sea el tipo de regla, aprovecha para conocer mejor tu cuerpo y sacar el máximo partido, ya sea de aprendizaje o de avance.

.- En un proceso de cándidas o post infección.

Hay mujeres que son muy propensas a tener infecciones por cándidas.  Pueden notar que, en pleno tratamiento con avances, de repente se notan molestias que a priori hacen pensar que estamos retrocediendo, tales como picores, estrechez de la entrada o del interior de la vagina, irritación o incluso dolor. Las cándidas también pueden aparecer después de la menstruación y generalmente les sucede a mujeres que son propensas a tenerlas.  Lo ideal es tomar probióticos con tratamientos lo suficientemente largos para evitar la recaída. Es por ello que, en el principio de la infección, al notar molestias que impiden seguir con el tratamiento de forma habitual, podemos creer que estamos retrocediendo.  No hay que caer en el desánimo, hay que tratarse y continuar por lo menos con la hidratación diaria.

.- En una infección de orina.

Sería un caso parecido al anterior, ya que hay mujeres que las tienen con frecuencia, sobre todo en algunas etapas de su vida. Cuando ya conocen los síntomas, se apresuran a beber agua en abundancia, así que notan el primer síntoma, que suele ser dolor o molestia al orinar. Si están haciendo del tratamiento del vaginismo, puede suceder que noten un retroceso, o más bien un impedimento a la hora de hacer los ejercicios. No hay que desanimarse, hay que tratar la infección y restablecer la normalidad, pero en ningún caso pensar que estamos retrocediendo. El uso de probióticos va a ayudar a no recaer y a parar el círculo, muy común, de la aparición de cándidas posteriores.

.- Si tenemos estrés físico.

Puede ser que estemos tan acostumbradas al sobreesfuerzo físico, que no le demos importancia a estar sobresaturadas, cansadas, con menos energía de la habitual.  La falta de descanso nocturno y el cansancio puede ser la causa de que nuestro cuerpo no esté al cien por cien y por lo tanto, nuestro entrenamiento se va a resentir, primero porque no le vamos a poder dedicar el mismo tiempo y en segundo lugar porque nos va a faltar empuje, energía para hacerlo. Seamos conscientes pues de que no estamos retrocediendo, sino que, en ese momento de nuestra vida, necesitamos algo más de descanso y quizás podamos restablecer el momento del entrenamiento, para que no se vea tan afectado.

 .- Si hay estrés emocional.

El cuerpo se ve afectado por el estado de ánimo, sin duda es algo totalmente coherente, así que hay momentos o etapas en las que nos podemos ver afectadas por situaciones tales como enfermedades de nuestros familiares, discusiones de pareja, problemas en el trabajo, pérdidas de mascotas, preocupaciones económicas, tensión con amistades y otras preocupaciones que nos va a bajar literalmente las ganas de entrenar. Es muy difícil saber separar las cosas, como por ejemplo una tristeza o preocupación por algún motivo, y continuar un ritmo normal en el trabajo. De la  misma manera, aunque nuestro objetivo sea el de tratar nuestra afección de vaginismo, si estamos de bajón emocional, no vamos a hacer las cosas igual entrenando y podemos creer que estamos retrocediendo.  

.-Si el material de los dilatadores no es el adecuado.

Hay materiales más cómodos para ser utilizados o podemos decir que hay mujeres que prefieren un material a otro.  Generalmente los de cristal se deslizan mejor y se pueden enfriar o calentar y los de silicona (la actual, no la de hace años) puede ser más flexible y agradable para entrar. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que en ocasiones si estamos utilizando dilatadores de plástico, por ejemplo, puede ser que el último nos cueste mucho de introducir y si cambiamos a otro material, nos llevamos la alegría de que no estábamos bloqueadas en el tratamiento, sino que necesitábamos cambiar de material.

.- Si necesitamos hidratante interno vaginal.

Hay dos tipos de lubricación natural, la que viene del cuello del útero y la que segregan unas glándulas en la entrada de la vagina.  Es por eso que muchas mujeres dicen que están bien lubricadas porque “manchan las braguitas” y no obstante les falta hidratación en la entrada, por eso nos hidratamos con aceite cada día.  Pero hay otras que tienen sequedad interna y es por ello que no avanzan con dilatadores mayores.  Usando un hidratante interno vaginal, cambia la situación de manera mágica.

.- Si nos dan el alta pero no podemos tener penetración.

Cuando se da el alta en el tratamiento, se puede tener la expectativa de que ya se puede tener una penetración sin problemas. Si no sucede así, se suele tener la sensación de fracaso. Debemos tener en cuenta dos cosas, una que podemos necesitar unas 10 penetraciones para alcanzar la práctica necesaria, para que sean fluidas y la otra cosa sería pensar que si el chico “es muy grande” quizás debamos entrenar con un dilatador mayor, un XXL.  Pero de ninguna manera querrá decir que nuestro entrenamiento no ha sido bueno, que hemos empeorado o que no vamos a solucionarlo. 

.- Si no estamos haciendo bien algún paso del Cuaderno.

Cuando empezamos el tratamiento, se nos entrega el Cuaderno de la Vaginista, done viene especificado paso a paso en 50 páginas, nuestros deberes para realizar a diario. Tanto el orden de los pasos, como la manera, son fundamentales para avanzar y suele pasar que lo leemos al principio y después nos hacemos una rutina que olvida algún detalle importante.  Muchas veces, si creemos que no estamos avanzando, puede convenir releer el Cuaderno.

Como hemos visto en los ejemplos anteriores, siempre hay avances si somos disciplinadas y si en algún momento parece que estamos paradas, podemos revisar la causa, que siempre será pasajera.  

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