A mucha gente le gusta el misterio, las situaciones que provocan miedo, las películas o las series que generan cierta angustia, que aumentan el cortisol y ponen en alerta, eso sí desde la platea del sillón de casa o del confort de la cama. Pasar miedo se ha convertido en algo recurrente incluso para los niños, que en Halloween se deleitan vistiendo de esqueletos, de brujas y de fantasmas.
La definición de tener miedo es “emoción básica y natural de supervivencia que surge cuando percibimos un peligro o amenaza, ya sea real o imaginario”. El cuerpo se manifiesta con palpitaciones, sudoración, respiración breve y acelerada, tensión muscular o temblores, sensación de vacío en el estómago y cualquier síntoma más que puede activar el sistema nervioso central, activando una respuesta de lucha o huida.
Alguna vez me ha sucedido, que cuando una mujer me pide información para el tratamiento del vaginismo, me dice que debe pensarlo más y ante mi pregunta sobre el motivo, me responde que tiene miedo. Ese miedo puede ser por creer que a ella no le va a funcionar, por el fracaso repetido de las veces que lo ha intentado, por temor a que sea doloroso y por recelo a no ser comprendida. Estas son las tres razones más comunes por las que una mujer no empieza el tratamiento. Luego están las que no tienen claro si lo que les pasa es vaginismo o alguna anomalía ginecológica, que por otro lado no pueden averiguar ya que no se pueden permitir una revisión completa, pero lo cierto es que el miedo paraliza la acción.
¿Quieres sentir miedo de verdad? ¿Quieres saber qué sucede cuando no te decides a hacer el tratamiento del vaginismo? Bueno, pues en primer lugar te vas a quedar como estás y aunque ahora mismo te importa, pero no tanto como para saltar por encima de tus miedos, puede ser que no estés imaginando tu futuro con esto.
Ok,
-Sigues sin ponerte un tampón el día aquel señalado de piscina y anulando la cita.
-No agendas ninguna revisión ginecológica, por pánico .
– Has tenido preliminares con aquel chico que te gusta y ha habido liberación de fluídos y como no hubo penetración, no se usó el preservativo. Pero claro, no puedes hacerte una revisión para saber si él tenía alguna enfermedad de transmisión sexual. Esa duda te va a perseguir siempre. ¿Cuántas noches?
-Cada vez que conoces a alguien nuevo, a la que notas que puede haber más roce, desapareces del mapa, para no pasar por aquellas situaciones que tanto conoces y que te dejan con tan mal cuerpo días enteros y seguidos.
-Te vas haciendo mayor y cada vez tienes menos ganas de conocer a alguien. Dejas de pensar en el sexo, incluso en el amor, para defenderte.
-Y a lo mejor te llega el momento de desear ser madre y puede ser que tengas pareja o que prefieras seguir sola y someterte a una in vitro, pero claro, no puedes pasar por las pruebas físicas. Es decir, que debes olvidarte de ello.
-Y cada vez que en una cena tus amigas hablan de deseo, de amor, de maternidad, tu te mantienes al margen, pero a solas, en casa, lloras por tu incapacidad.
Y puedes seguir así, años y años, haciéndote mayor y tu vaginismo va a teñir toda tu vida sentimental, familiar e incluso laboral, porque nunca vas a estar cómoda en estos ámbitos. ¿Sabes que tengo pacientes que empiezan el tratamiento a los 50 años, ya en menopausia? ¿Crees que alguien se merece algo asÍ?
Ahora imagina esta peIícula de terror y si miras a otro lado, podrás ver a una chica que, con ilusión, comienza su tratamiento, trabaja a diario y consigue su objetivo en poco tiempo, generalmente. Este puede durar más o menos, pero siempre es corto si se trabaja, si se focaliza. Una de mis ultimas pacientes lo ha solucionado en 4 sesiones, una por semana y trabajando en casa entre las citas. ¿Y cual es la parte más feliz de todo esto?
La libertad, la libertad que queda al quitarte el terror de encima. El normalizar tu vida y tu salud. ¿Te imaginas? Revisiones ginecológicas sin problema alguno, encuentros con quien quieras sin dar explicaciones extrañas, embarazo deseado, parto responsable y feliz, Y no volver a estar angustiada nunca más por el tema del vaginismo. Ya no tengo vaginismo.