El tratamiento del vaginismo, permite en poco tiempo, dar flexibilidad a la entrada de la vagina y la dilatación suficiente para que podamos acceder sin molestias, ya sea con un tampón, una copa menstrual, que se nos practique una revisión ginecológica o bien, pudiendo tener una penetración.

La definición de vaginismo es la imposibilidad de penetración vaginal o bien que se pueda introducir cualquier cosa, pero que sea muy pequeña.. Es decir, que a medida que se va haciendo el tratamiento y se pueden introducir dilatadores y vibrador, podemos dejar de hablar de vaginismo, quizás para referirnos a dispareunia, que permite la penetración, pero con dolor o molestias. Poco a poco, a base de hidratación y masaje en la entrada de la vagina, se conseguirá la elasticidad necesaria para poder dar paso a la introducción de algún dilatador.  Y así, poco a poco, llegar a los dilatadores mayores y al vibrador.

Este proceso generalmente se vive de manera motivadora por parte de la paciente, ya que los avances son muy notables, palpables y generan satisfacción. Así que una vez que se llega a tener una dilatación total y se puede usar el vibrador sin molestias, podemos pensar que el tratamiento ha finalizado. Al llegar a este punto, es cuando se habla con la paciente para dar una serie de recomendaciones, con el fin de conseguir el objetivo marcado.  En algunas, es simplemente hacerse una revisión ginecológica o seguir un tratamiento de fertilización y en la mayoría conseguir una penetración, bien sea para intentar ser madres o bien para poder disfrutar ampliamente de su sexualidad.

De todos modos, es muy importante tener en cuenta la situación de esta persona, entre otras cosas si tiene pareja o no.  Las recomendaciones oportunas al finalizar el tratamiento, si se tiene pareja, son dejar los dilatadores y vibrador, para ir pasando a la práctica de la penetración, la cual puede ser desde la primera vez una buena experiencia, sin dolor, incluso sin molestias o bien, totalmente factible pero no tan satisfactoria.  De momento vamos a hablar simplemente de poder tener un coito, pero no tanto en cuanto a conseguir placer y lo primero será tener un buen confort vaginal.

Vamos a estudiar dos situaciones diferentes. La mujer que termina su tratamiento y que tiene pareja.  A esta se le recomienda que de la misma manera que fue avanzando en los conocimientos para conocer y comprender a su cuerpo, haga lo mismo con la penetración.  Siempre recomiendo unas diez penetraciones para conseguir una buena práctica, ya que hay que conocer a la otra persona en ese aspecto, haber tenido diferentes posturas y saber que la excitación es muy importante, para conseguir una práctica satisfactoria. Anteriormente a estas penetraciones, pueden haber tenido lugar unas sesiones con dilatadores y/o vibrador, o bien lanzarse sin esa preparación. Todo ello nos lleva a ver que esa persona va a continuar el tratamiento, esta vez en vivo y en directo y va a aprender de nuevo, como su cuerpo responde a estímulos, lo que necesita y lo que le gusta.  Ahora bien, sin dolor.

  1. La mujer que no tiene pareja al terminar el tratamiento. Es decir que entrenó teniendo pareja o no y que, en el momento de finalizar, está sin compañía, sin encuentros habituales.  En este caso, tal y como recomendamos al dar el alta, es conveniente seguir manteniendo la dilatación, aunque de forma más relajada, es decir que seguramente bastaría con usar el vibrador unas dos o tres veces a la semana, entendiendo con ello que entre en el canal vaginal y vibre.  Otra cosa y siempre bienvenida, es masturbarse y tener orgasmos.
  • La mujer que no tiene pareja, pero tiene encuentros esporádicos.  Hablaríamos también de tener una continuidad con el entrenamiento, aunque en este caso se van a poder tener algunos encuentros en vivo y en directo, que van a ayudar a conocer el estado del cuerpo, evaluando el grado de dilatación y de confort.
  • La mujer que pasa mucho tiempo sin tener relaciones íntimas.  Sería aquella mujer que una vez terminado el tratamiento, puede ponerse un tampón o una copa y hacerse revisiones ginecológicas. Ahora bien, o pudo probar en alguna ocasión el coito, o nunca se dio la ocasión, con lo que una vez dada de alta, duda si podrá o no, tener esa penetración sin molestias.

La conclusión es que hay que seguir entrenando en pareja, si se puede, para conseguir al cabo de un tiempo la normalización de la penetración, así como el entendimiento de las respuestas del cuerpo y del engranaje con el compañero. Y si en esos momentos no existe una pareja, se deberá hacer un mantenimiento, para continuar aprendiendo de la dilatación y el confort. Sin olvidar, que toda nuestra vida, es mejor que sigamos con el masaje hidratante diario, en la entrada de la vagina, ya que será una buena inversión en salud y comodidad.  ¡No lo olvidemos!