Cuando buscamos información y aparece un tratamiento que nos parece adecuado, lo primero que hacemos es buscar testimonios, leer en la web y escuchar podcasts, buscando confianza, para lanzarnos a solicitar ayuda. Esta primera parte es común, todas mis pacientes lo hacen, ahora bien, hay otros muchos o bastantes factores que van a decidir si se comienza, o no el tratamiento. Te enumero algunos motivos por los cuales alguien tarda en pedir ayuda, ya sea en meses o en años, incluso. Aunque en los casos siguientes, quizás pase un tiempo menor. Algunos de ellos serían:
.-En ese momento se planean las vacaciones. Se pospone por no romper el entrenamiento.
.-Aparece algún trastorno de salud adicional, que inquieta. Por ejemplo, estar pendiente de pruebas médicas.
.-Familiares ingresados o enfermos. Tener obligaciones inmediatas hacia la familia.
.-Malestar emocional por algún otro problema. Estar en un momento bajo anímicamente.
.-Estar sometida a una presión laboral puntual. Tener estrés por un trabajo nuevo o una etapa profesional.
.-No tener pareja en ese momento. Suele ser un motivo que frena para empezar a entrenar y aunque tienen claro que en primer lugar debe hacerse por una misma. Dicen no tener fuerzas para afrontarlo solas.
.-Escasos medios económicos. Si se está atravesando un momento malo económicamente.
En cualquier caso, puede ser que, si bien se tienen ganas y deseos de hacer el tratamiento, se posponga un tiempo, para dar prioridad a lo que preocupa en aquellos momentos, pero que en cualquier caso no va a duras mucho tiempo, a lo sumo un par de meses.
También entrarían en este apartado aquellas pacientes que han comenzado el tratamiento, pero que surge algún problema puntual, que hace que se pare de trabajar. O que se tienen cándidas repetitivas y de la misma manera, se frena el entrenamiento.
En cambio, hay otros motivos por los que no se comienza el tratamiento del vaginismo, que están sujetos a creencias limitantes o a inseguridades, y estos dan pie a comenzar mucho más tarde, incluso pasados los años, desde el descubrimiento del diagnóstico y del tratamiento. Algunos serían:
.-No tener la certeza de padecer vaginismo. Me lo han dicho muchas veces mis pacientes, y es debido a carecer de un diagnóstico profesional.
.-Tener el pensamiento de que se arreglará por sí solo. Alguien les ha dicho que, con paciencia, se soluciona.
.-Miedo a fracasar o miedo al entrenamiento en sí. La inseguridad en una misma, limita la acción.
.-Pereza o indolencia. Aunque no puedan explicar el por qué, es como si escondieran la cabeza bajo el ala.
.-Vergüenza a explicarlo. La timidez y el tabú en cuanto a la sexualidad, hace que se esconda la afección, incluso a un profesional de la salud.
Es cierto que cada cosa tiene su momento, así como que las decisiones vienen tomadas por situaciones muy diversas, pero lo mejor siempre es enfrentarse al problema y ponerse a trabajar de manera positiva. Vivir la experiencia de forma gratificante va a ser un paso hacia el éxito. Vivirlo no como un castigo, sino como la posibilidad de alcanzar la normalidad para siempre, de tener una buena salud reflejada también en las revisiones ginecológicas.
Nunca dejes para mañana lo que hoy ya tiene solución.