En el tratamiento del vaginismo, entrenamos el cuerpo para que presente las cualidades necesarias y tener así un buen confort vaginal, capaz de permitir que nuestra vagina sea libre, sin limitaciones. Y mientras se está en el proceso, las ideas son claras, hay que ir avanzando en la comodidad, en la hidratación, en la dilatación, en la flexibilidad, sintiéndose cada vez más segura.
Cuando una paciente es capaz de seguir en línea recta, dándose los espacios necesarios para entrenar, siguiendo la receta con las pautas justas y recomendadas, con la fe y la alegría puestas en el tratamiento, el éxito es seguro. Esa determinación es la que se precisa para llegar al objetivo de manera rápida y segura. Hay que ser implacable con una misma, trabajar sin rechistar, dando importancia a lo que la tiene y obviar cualquier pensamiento que aleje el objetivo diario. Os voy a poner unos ejemplos a NO SEGUIR. “No puedo ir esta tarde a la sesión porque no estoy en condiciones. Estoy cruzada”. “Esta semana no he trabajado demasiado porque he estado nerviosa”. Etc etc, es decir que no debe estar permitido que nuestro estado no nos permita trabajar en algo tan importante y necesario como es nuestro tratamiento, el cual va encaminado a mejorar nuestra salud y a aumentar nuestra calidad de vida.
En los procesos de entrenamiento, podemos ver unos cuantos perfiles de actuación, desde la paciente que va muy lenta, excusándose en cualquier cosa para no trabajar, hasta la que va directa al objetivo, como si le fuera la vida en ello. Entre la una y la otra, podemos encontrar unas cuantas maneras más de tomarse el compromiso con una misma y con la terapeuta, que van a ir decidiendo la duración del tratamiento y el estado emocional de la paciente, ya que la desgana, en el fondo alimenta la baja autoestima. Desde aquí aplaudimos a las enérgicas, pero también nos ponemos a disposición de las más calmadas, ofreciendo nuestra incondicional ayuda, para mejorar el escenario.
Y una vez situadas en las características de las diferentes actuaciones de las pacientes, para poder ser más exactas, vamos a escoger un perfil con el que sea fácil explicar lo que deseamos hoy decir por aquí. Tenemos a una mujer de 39 años que se desplaza de su ciudad, para hacer un intensivo presencial. Con pareja de hace años y casada de hace dos, ha padecido un vaginismo primario desde siempre y no ha podido solucionarlo. Se planteó seriamente que ahora era el momento y sin pensarlo demasiado más, a partir del momento que decidió solucionarlo, todo lo encaminó a la logística, primero del viaje, del alojamiento y de la reserva de las sesiones. Después de una primera cita online, empezamos a trabajar en las sesiones presenciales, que fueron seis en total. Ya desde el primer momento, pudimos comprobar que el entrenamiento de los días previos, después de la sesión online, dieron sus frutos preparando el terreno para el trabajo presencial. Llegó con la capacidad de entrenar con los dos primeros dilatadores y de un inicio de masaje con el dedo.
Las siguientes sesiones fueron una proeza de avances imparables, que fueron acogidos con gran entusiasmo por la paciente y su pareja. Se pudo llegar a la `posibilidad de introducir todos los dilatadores y el vibrador, así como de obtener una buena desensibilización con el masaje de la terapeuta y el propio masaje. ¡Todo un éxito! Vinieron los dos concentrados, con el foco de atención puesto en el tratamiento, dándolo todo, esos días y lo consiguieron.
Bueno, pues el cuento acaba bien y todos fuimos felices ¿verdad? Pero ¿qué le pasó por la cabecita a nuestra resuelta paciente? Prestar atención:
-Pilar, a mí siempre me dijeron que lo mío era psicológico y estoy pensando que si es así ¿cómo sé que en el momento de la penetración no me voy a cerrar?
Me entristece mucho que el peso que siempre se le ha dado al vaginismo, de patología psicológica, siga enmascarando una realidad como es la de haberse tratado físicamente y haber conseguido un buen confort vaginal.
Mujer que tuviste vaginismo y has hecho un buen tratamiento que te permite tener una vagina dilatada, flexible y confortable, ten por seguro que, llegado el momento, si lo deseas, podrás tener penetración sin problemas. Recuerda de nuevo la receta, estar excitada (la vagina se alarga y se ensancha si lo estás) y permitirte unas diez penetraciones a modo de práctica.
Fluye de mano de tu realidad, ya no tienes vaginismo.