Todavía siguen habiendo muchas mujeres afectadas de vaginismo, que nunca lo han explicado a nadie, ni a su madre, hermanas o amigas. Los motivos son varios y es lo que hoy quiero tratar, ya que vencidos estos, se puede lograr normalizar esta afección y sentirse liberada.
Depende en gran parte, del enfoque que le da la paciente. Para mí, aunque pueden haber más, los principales son: A) No lo ve como un problema de salud B) Siente vergüenza C) lo considera algo sexual.
Si lo viera como un problema de salud, no le costaría tanto explicarlo. La salud es algo generalmente que viene dado y de lo que una, no se siente culpable. Por ejemplo, no nos importaría contar a alguien que nos duele la rodilla o hablar de una enfermedad genética, probablemente. En cambio, no poder hacerse una revisión ginecológica, puede llegar a ser algo decisivo para la salud de una mujer, de hecho, es una causa por la que muchas mujeres deciden hacer el tratamiento, por miedo a una enfermedad repetitiva familiar. El vaginismo es un problema de salud, sin duda alguna. Si te mueve el deseo de sanar, te será más fácil.
Si la paciente lo vive como una vergüenza, quiere decir que se siente culpable, que, a lo mejor no conoce a nadie que le suceda lo mismo. La culpabilidad viene por falta de información, por una baja autoestima también, que no permite analizar la situación como algo puntual, que puede cambiar. No se puede vivir como un castigo, sino como una ocasión para aprender.
Si el enfoque que se le da al vaginismo es el de la sexualidad, para muchas personas, se considera algo muy íntimo, tabú, inconfesable. No se permiten hablar de sexo a su alrededor. Así que, si el problema está mezclado con el sexo, va a resultar casi imposible confesar el propio vaginismo.
Hemos visto pues, los principales motivos para no hablar de esta afección, en el entorno próximo, o social. Lo cierto es que los beneficios de superar estas creencias limitantes, son muchos y demasiado importantes como para no tenerlos en cuenta.
Propongo una serie de ejercicios para conseguir librarse de estos lastres, que seguramente afectan a otros ámbitos de la vida también.
- Escribe para qué (no por qué) quieres curarte del vaginismo. Y ordena numéricamente el orden de importancia que le das a tus respuestas.
Y contesta estas preguntas:
- ¿Me siento culpable por tener vaginismo? ¿Y por no haber actuado antes? ¿Qué podía haber hecho que no he hecho?
- ¿Siento vergüenza? Exactamente ¿de qué?
- ¿Me siento bien con mi propia sexualidad? ¿Creo que la sexualidad es una faceta importante en la vida? ¿Me causa rechazo mirar mis genitales?
- ¿Le doy importancia a poder hacerme revisiones ginecológicas? ¿Deseo poder hacerlas?
Te propongo grabarte en audios, para poder escuchar lo que dices. Muchas veces el hecho de oírnos, es muy potente para poder empezar a realizar cambios.
Y después de escucharte, contesta estas otras preguntas:
Si esto lo dijera una amiga tuya ¿qué le dirías? Escribe o graba las respuestas a tu amiga.
Para reconstruir tus enfoques necesitas 1) una buena información sobre qué es el vaginismo y su alta incidencia. 2) analizar si tu estado anímico actual, es fuerte. 3) empezar a pensar en una terapia si piensas que tu relación con tu cuerpo y con la sexualidad, no es buena.
Además de lo anterior, podrías comenzar a hacer pequeños ejercicios para explicar tu vaginismo. Primero puedes hacerlo sin la presencia de nadie, es decir como un ensayo y más adelante, plantearte el hacerlo a alguien, que, en principio, te apetezca bastante. Y si quieres me envías un audio con esas confesiones. Te puedo ayudar.
Algo básico para conseguir tu objetivo, es ponerle fecha de caducidad. ¿Cuando quieres conseguir tu reto?
¿Te animas? Poder hablarlo con alguien, sincerarte, abrirte y comunicar algo tanto tiempo silenciado, es un proceso muy potente que te va ayudar, no solo con tu recuperación del vaginismo, sino que también te va a proporcionar equilibrio y paz.