El propósito de una paciente con vaginismo, es sin duda alguna, entrenar para que vayan entrando en la vagina, dilatadores, vibradores, dedos y cualquier cosa que ponga de manifiesto una dilatación progresiva de la vagina. Hemos mencionado muchas veces por aquí mismo y en los podcasts, lo importante que es tener una disciplina, una rutina diaria, encaminada a conseguir nuestro objetivo.  Los hábitos de entrenamiento, van a representar nuestra mejor arma y va a ser la única manera que tendremos de avanzar y además, en poco tiempo.

Después de acompañar a tantas mujeres en el proceso, he ido viendo patrones repetidos tanto en la manera de trabajar, como en los pensamientos que tienen o incluso en los bloqueos. Es decir, que rara vez aparece algo nuevo en el hacer de cada persona, porque todo se va repitiendo. Sin pensar demasiado, me vienen algunos ejemplos a la mente, por ejemplo:

  • Olvidar hacerse el masaje antes de cada dilatador, en la misma sesión.
  • Ir directamente al dilatador mayor que se está usando, al empezar el entrenamiento del día.
  • No hacerse cada día el masaje, aunque no se vaya a entrenar.
  • No usar lubricante.
  • Usar lubricante en vez de aceite hidratante para el masaje.
  • No usar vibración porque no les gusta.
  • No usar el vibrador “porque es más pequeño que el último dilatador”.

Son cosas que se repiten y aunque yo las recalco y sugiero como algo importante, ya en las primeras sesiones, es como si se olvidaran o bien que ellas organizan su recorrido como creen que va a ser lo mejor. Cuando les pregunto si se leyeron El Cuaderno de la Vaginista, me dicen que sí, pero después van pasando los días y se hacen su propia versión, según valoren las cosas más importantes o más fáciles para ellas. Hay una especial condición en creer que aquello que no gusta, no debe ser tan relevante para el tratamiento. Y así se van dejando de lado, a lo mejor, una serie de pasos muy útiles y del todo prioritarios.

Ahora bien, el tema de dar mayor importancia un gesto que otro, adquiere una gran relevancia en cuanto al tema de usar los dilatadores y/o hacerse el masaje. La mayoría de pacientes se centran más en los dilatadores que en el masaje. Tienen como muy claro que lo importante es que vayan entrando dilatadores cada vez de mayor tamaño. En cambio, hacerse masaje que además no suele gustar y total con la primera falange del dedo, deben considerar que no es tan importante.  ¿Sabéis qué pasa cuando el masaje es inexistente a casi nulo?  Pues que a pesar de que entren algunos dilatadores a la fuerza o con muchísimo tiempo en cada sesión de casa, cuando soy yo la que reviso y quiero hacer un masaje en la entrada de la vagina, prácticamente no puedo. El anillo, el músculo está totalmente contracturado, además de dar una sensación de ardor, a la paciente, que hace intolerable la exploración.  Y me suelen decir “qué raro, porque me entra ya el tercer dilatador”.  Pues bien, no tiene nada de raro, ya que si cada día una o dos veces, durante tan solo un par de minutos, hidratamos esa zona, la trabajamos un poco con masaje, le quitamos así las sensaciones molestas (que a menudo que lo vayamos haciendo, conseguiremos que desaparezcan) damos elasticidad y conseguimos mayor apertura, facilitaremos el proceso, lo haremos más corto, mejoraremos la inserción y sobretodo, ganaremos en confort vaginal.

Entonces, por favor, que el tema del masaje con el dedo pulgar, con la primera falange del dedo pulgar, sea el primer reto a superar en el tratamiento y casi casi, diría yo, que no se pase a insertar dilatadores hasta que esto se haya podido cumplir mínimamente. Además, tal y como digo siempre, debemos tomarlo como hábito y seguir así toda nuestra vida, hayamos tenido vaginismo o no. Es totalmente frecuente que cuando alguna paciente me viene a una revisión, al cabo de años, y le pregunto sobre su masaje, me contesta “ah, no, yo creí que era solo durante el tratamiento”.

Demos confort a nuestra vagina, a nuestra entrada sobretodo. Prioricemos la hidratación, la elasticidad, la dilatación del introito, de manera progresiva y natural, como si fuéramos al gimnasio y poco a poco, día a día, mejoráramos la contracción, la hipertonía.

Recordad que lo más importante, en el proceso del tratamiento del vaginismo, es conseguir una entrada vaginal floja, sin contractura, hidratada, elástica, sin ardor, mucho más que entre un dilatador.