Con el tiempo he podido constatar lo que es útil en el tratamiento y lo que no lo es. Aquí dejo algunos ejemplos, para que podáis comprobar si os veis reflejadas en alguno de ellos.
Restan:
Ánimos negativos.
Creencias limitantes
No entrenar a diario
No seguir las pautas recomendadas en el Cuaderno de la Vaginista
Pasar por alto el masaje en la entrada de la vagina
No utilizar aceite hidratante
Rechazar la ayuda de la vibración
No prestar atención a los verdaderos mensajes del propio cuerpo
No pedir ayuda en los bloqueos o en los momentos más difíciles
Posponer la resolución del problema
Suman:
La valentía y la determinación
Erradicar miedos
Cambiar la palabra “dolor” por “molestia”
Ser estrictas en el entrenamiento diario
Usar aceite hidratante para el masaje y hacerlo más de una vez al día si conviene
Confiar en la experiencia de que las molestias desaparecen con la disciplina
Buscar el material más apropiado para cada persona
Entender los mensajes del propio cuerpo
Aceptar la dilatación progresiva con entusiasmo
Animarse a la ayuda del vibrador
Podemos observar, que resta todo lo que es negativo, lo que va en contra del proceso, ya sea físico o anímico y que lo que conlleva entusiasmo, trabajo y confianza, es lo que lleva al éxito.
¿Quieres sumar o restar?