Un vaginismo se puede superar de las siguientes maneras:

.-sola,  con la habilidad necesaria para abrir la entrada de la vagina

.-con una guía que te vaya enseñando los pasos a seguir.

.-con sesiones online, con el acompañamiento de la terapeuta

.-con sesiones presenciales

Sola, con habilidad

Hace años, empecé a preguntar a personas mayores (hombres y mujeres) si habían tenido el problema de no poder tener relaciones con penetración, al casarse.  Y me encontré con bastantes casos afirmativos.  Curiosamente, lo habían solucionado los maridos con paciencia y aceite en el dedo.  Uno llegó a estar así tres años, pero al final logró abrir la vagina sin molestias, para poder tener después penetración. Por eso cuando me preguntan contesto que el vaginismo consiste en tener una vagina muy cerrada y que no se ha tenido la habilidad de abrirla.

Con una guía

Cuando escribí el libro El silencio pélvico, mis agentes literarias me dijeron que hiciera un libro de autoayuda, que leyéndolo se pudieran curar las mujeres. Yo puse todo mi empeño en no escatimar detalles del tratamiento, respondiendo a su petición de “cuéntalo TODO” y terminé el manual de vaginismo, contenta de su contenido, aunque no estaba muy segura de si con solo seguirlo se iban a resolver los casos.  Esto me ha quedado claro 4 años después, al recibir mensajes precisamente confirmando este proceso.  Frases como estas “no me conoces, pero compré tu libro y gracias a él ya he podido tener penetración “   o  “mil gracias por tu libro, ha salvado mi pareja, ya no tengo vaginismo”, me han demostrado que si una mujer está muy motivada y tiene un perfil de persona luchadora y decidida, lo puede conseguir a distancia. Y cuando digo motivada, podéis pensar que evidentemente todas están muy motivadas, no obstante si la dedicación no está a la altura del entrenamiento, puede pasar que cueste.  En resumidas cuentas, la mujer debe trabajar duro a diario para llegar a su objetivo. Pero queda constatado que un libro puede conseguir el éxito del final de un vaginismo.

Con sesiones online

En este confinamiento, muchas mujeres con vaginismo se han puesto las pilas, tanto para comenzar tratamiento a distancia, como para llevar a cabo un seguimiento con la esperanza de terminar con el problema. Las sesiones online se han disparado creo yo por varios motivos, uno era el hecho de verse ante un periodo de tiempo incierto, pero temidamente largo y tener la necesidad de invertirlo en algo positivo, en vencer retos.  Así casi todas nos hemos puesto a hacer ejercicio y a correr o andar, en las esperadas fases del paseo por la calle, hemos ordenado papeles, armarios, hemos pintado ventanas, hemos cocinado, o con la ayuda de foros y cursos quizás también hemos comenzado alguna clase soñada de canto, escritura, internet o cocina. 

Así que las mujeres con vaginismo que deseaban dar un primer paso y sobre todo las que viven en otras ciudades o fuera del país, ya sea Europa o América, se han lanzado a hacer el tratamiento.  El hecho de tener más tiempo, ha favorecido la búsqueda de la terapia, la lectura de la web, hacer el primer contacto, escribir varios mensajes con la finalidad de ajustar los horarios. Méjico, Uruguay, Buenos Aires, Colombia, Costa Rica, Seattle, Panamá, Londres, Alemania … con 4, 5 ,6 o 7 horas de diferencia con España, requerían varios mensajes para poder agendar la cita online. Y eso se puede hacer mejor cuando tenemos tiempo. 
Así que por un lado han tenido la posibilidad de poder dedicarse a su tratamiento y por otro lado, la soledad y el recogimiento ha puesto a cada una de estas mujeres delante de sí misma, mostrando sus necesidades, recordando que tenían un reto para cumplir, un problema por solucionar.   

¿Por qué funcionan tan bien las sesiones online?  

Para mi han sido todo un reto siempre.  El hecho de tener que ayudar a alguien que está lejos y que seguramente no voy a poder tratar nunca presencialmente, me coloca ante una exigencia personal de eficacia. Con la ayuda de la experiencia he podido elaborar protocolos cada vez más ajustados al buen entendimiento, a la comprensión lectora, buscando ejemplos allá donde los hubiera, personalizando la terapia, reforzando los feedbacks, aumentando el acompañamiento y aumentando los contactos con las “madrinas”. Cada paciente, si lo desea, puede relacionarse con tres o cuatro mujeres que ya han terminado el proceso, garantizando así que no le falta acompañamiento. Y otra acción, que aunque ya la hacía antes de vez en cuando, ahora se ha vuelto sistemática. Ha sido poner en contacto a mujeres de la misma ciudad o país, para que puedan relacionarse, apoyándose en una misma cultura.  Muy eficaz también.

Mi protocolo actual está diseñado con 4 sesiones online (por Skype o WhatsApp preferentemente) y cuatro resúmenes intercalados, que la paciente me hace llegar entre sesiones.

Esta experiencia en el confinamiento me ha hecho ir corrigiendo maneras de expresar el tratamiento construyendo una meticulosa explicación de cada paso a seguir, que he ido corrigiendo según los resultados o las preguntas que me hacían. He podido conseguir consejos más claros, más minuciosos, y ajustarlos a cada paciente, de manera también que el tiempo de entrenamiento en casa, fuera lo suficientemente exigente como para dar resultados positivos.

El seguimiento semanal también ha sido unos de los compromisos requeridos por mi parte, para poder avanzar sí o sí. Esta premisa ha estado muy clara ya en los inicios del tratamiento, yo me comprometo, tú te comprometes, así que este contrato nos ha unido más, ha reforzado el tratamiento por ambas partes. Las pautas han sido de sesión quincenal como mínimo, con el apoyo de resumen semanal, o bien semanales y el resultado ha sido muy positivo.

Resumiendo la experiencia de haber hecho ya muchas sesiones online, puedo decir que son muy efectivas cuando la persona que las recibe se compromete, a hacer los deberes diariamente, a enviar un resumen semanal y a cumplir el calendario de sesiones. Y mantiene vivos los contactos con las madrinas. Las sesiones a distancia son una gran herramienta si no se tiene una fisioterapeuta experta cerca.   

Con sesiones presenciales

Se consigue dar el alta después de pocas sesiones que pueden variar de 7 a 10.  Es una opción sencilla y rápida en la que puedo hacer un acompañamiento físico más completo. Tienen ese encanto que proporciona la presencia, el día a día y el diálogo.

Todas las opciones son válidas y cada persona se adapta al modelo que más le conviene.  En el caso de las sesiones online, cuando estamos a mucha distancia, son una opción realmente muy eficaz.  Ya hay muchas mujeres que han superado el vaginismo a distancia y aunque nos veamos a través de una pantalla, estamos unidas por el mismo objetivo, con una gran complicidad para solventar el problema.

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