Por mucho que se tenga solucionado el tema de la prevención de un embarazo no deseado, es una locura caer en la tentación de no usar preservativo, en las relaciones puntuales o en los inicios de la relación, cuando aún no se tiene claro si va a haber exclusividad.

Mi mensaje, a una chica que termina el tratamiento de vaginismo y no tiene pareja, siempre es el de “sobre todo ni se te ocurra tener relaciones sin preservativo” y ellas siempre contestan con una cara asombrada “Y tanto… lo tengo clarísimo” Así que yo me quedaba muy tranquila al principio, pensando que lo tenían muy asumido, pero con el paso de los años me he dado cuenta de que la presión del momento y la ilusión por probar la nueva forma de sexualidad, hace que muchas acaben cediendo a no usarlo. Y sucede por esa ilusión de estrenarse en algo tan deseado y por unas palabras seductoras, que le hacen creer que está todo controlado, así que mientras él le susurra al oído, casi al inicio de la penetración, que prefiere no ponerse el preservativo, ella fluye con la magia del momento.

Uno de los últimos correos que he recibido esta semana, dice: De los 16 a los 19 años he estado con tres chicos, sin usar preservativo, con todos me pasó que se negaran o me trataran de convencer con un simple «no tengo nada».

Y esto se repite de manera mucho más generalizada de lo que podemos imaginar, soy testigo.

Llevo bastante tiempo anotando, lo que mis pacientes me dicen sobre los argumentos que les exponen, casi a punto de la penetración. Os dejo aquí algunas frases que se repiten demasiado.

.Tranquila, que estoy limpio.

.No temas nada, tengo unos análisis en el bolsillo del pantalón. No tengo enfermedades.

.No te preocupes que no me correré dentro.

. No seas tonta que siempre lo hago sin y no pasa nada.

. Lo siento, pero soy alérgico al preservativo.

.Si me pongo un preservativo se me baja la erección, no puedo hacerlo.

.Si pones tantas pegas, nunca te vas a acostar con nadie.

Y soy consciente de que cualquier persona que lea esto, va a pensar que es imposible que una mujer corra el riesgo y permita que suceda el coito, sin prevención. Pues bien, si nos ponemos en el lugar de una chica que ha superado su vaginismo, que sale con un chico que le gusta, que quiere demostrarse a sí misma que ya es capaz y además está en los preámbulos, excitada al máximo, es posible que se deje convencer por alguien tan seductor y que parece tan seguro de lo que dice.

En mi Instagram del 27 de diciembre de 2018 podéis ver un video, donde una chica cuenta su historia al respecto y lanza un mensaje potente a todas las mujeres. Recuerdo con mucha tristeza que me vino a ver, casi bajando del tren que la traía de ver a un chico del que se había ilusionado. La envié de inmediato al Centro de Atención Primaria, donde le hicieron una citología y le dieron la pastilla del día después. 

La sexualidad no es cosa de uno y debe mirarse como una interacción entre dos personas, no como que una de ellas sea objeto de la voluntad de la otra.  Así mismo según la OMS (Organización Mundial de la salud) la salud sexual, además de tratar el placer, conlleva un estado de bienestar físico, mental y social y sigue recomendando el uso de preservativos para lograr una salud sexual plena.

Hablemos de las enfermedades de transmisión sexual. Durante el acto sexual se intercambian los fluidos genitales que pueden provocar el contagio de múltiples Enfermedades de Trasmisión Sexual (ETS) como la clamidia, la gonorrea, la hepatitis B y C, la sífilis y el virus del VIH (Papiloma humano) y otras más. Si no se usa preservativo, puede haber contagio.

El papiloma está muy propagado en la población. Muchas mujeres lo sufren y si es cierto que las jóvenes lo combaten con un buen sistema inmunológico, cuando nos hallamos delante de edades de más de 40 años, cuesta más erradicarlo. Muchas chicas lo descubren en su citología anual y gracias a esa rutina, pueden hacer un seguimiento de la enfermedad. Recordemos que es algo muy serio ya que puede degenerar en un cáncer de cuello de útero. Es de agradecer que, en la actualidad, organismos oficiales informan tanto a niñas como a niños, es decir que contemplan la sexualidad y la prevención en los dos géneros.

He conocido a mujeres que lo han contraído con una segunda pareja estable. El hombre, sin síntomas, contagia a la mujer y esta lo descubre en una revisión periódica.  O bien en una relación de pareja supuestamente estable, ella descubre que está contagiada. Estas son algunas de las situaciones que vemos en la consulta y que nos hacen pensar que hace falta todavía más información en temas de sexualidad y de salud preventiva.

Pero volvamos a nuestras chicas vaginistas que se encuentran por primera vez con ese mozo deseado, pero que justo un momento antes de la penetración, le dice que no quiere ponerse el preservativo. Sé de buena tinta que ella intenta decir lo aprendido “Ah no, lo siento te lo tienes que poner…”  pero las caricias, los susurros, las ganas de creer que no pasa nada (ya sería el colmo que después de tener vaginismo, se fastidiara el día de hoy) y una libido explosiva, van a hacer que se lleve a cabo ese coito, a pelo, como dirían muchos.

¿Qué puede hacer esta chica?  ¿Qué puedes hacer si te sucede?

. Expresar claramente que las normas son estas. Y sería mucho mejor si ya se hubiera hablado anteriormente de este tema. Puedes informarle ahora sobre los riesgos por si los desconoce o los ha olvidado.

. Si el chico insiste, te levantas, te vistes y cambias de escenario.

. Puedes continuar con el juego amoroso, pero sin permitir la penetración. Coméntale que la sexualidad placentera es la que está exenta de riesgo para ambos.

. Sacas de tu bolso un preservativo femenino y le indicas que te lo vas a poner. A lo mejor no los conoce.

. Si el chico te muestra una analítica donde aparece limpio de ETS, mira la fecha y a no ser que se la haya hecho media hora antes, le dices que no sirve.

. Si la causa de su negación es el miedo a que baje la erección, hablad sobre lo que le gusta que le hagas y dile lo que te gusta a ti.

. Si no lleva preservativos y tú tampoco, siempre podéis hacer un parón, ir a la farmacia y comenzar de nuevo.

Si el chico se enfada, desaparece y no sabes nada más de él… si de repente se da la vuelta y empieza a mirar el móvil … si pierde interés en vuestro juego amoroso … si le da pereza vestirse e ir a la farmacia … si juega a un bando …ya sabes…

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